jueves, 5 de mayo de 2016

Y ya.

A veces las cosas marcan su propio final. 

Si hace no mucho escribía aquí que el blog cambiaba de dirección, ahora os digo que el blog no necesita tal cosa (se queda en ésta), sino que simplemente ya ha dado todo lo que tenía para darme, o lo que yo he querido aprender escribiéndolo.

Sería muy típico de mí eliminarlo, o ponerlo oculto, pero por ahora lo dejo, por si alguien saca algún provecho de alguno de los posts. Por ahora, qué sé yo lo que haré mañana. 

Haré un pequeño resumen de lo que han sido estos meses (seis desde la última entrada y más de un año desde la penúltima!):

-Un tiempo después de que saliera adoptado I, también salió L, su hermana, que a día de hoy disfruta de una familia que la quiere y una perra pastor belga como amiga para corretear por la finca de la casa. 

-X también salió adoptada. Por mí. Nunca pensé que me saltaría mi cupo de dos gatos propios y menos que sería con Xira, pero pensándolo bien...era de esperar. Xira no se adaptó a un intento de adopción. Una semana en lo alto de los armarios de la cocina. Y no parecía dispuesta a bajar. Fuí a verla y me maulló, me dejó tocarla y ahí decidí que se venía para casa. Volvió más delgada y en cuánto le abrí el transportin empezó a hacer un tour por la casa, soltando dulces miaus, dando carreritas y finalmente pidiendo mimos como nunca se había dejado dar. No quise volver a hacerla pasar por aquello, ella ya había elegido a sus adoptantes. A día de hoy sigue siendo miedosa y esquiva, se va dejando sobar de vez en cuando, pero es increíblemente dulce, aún siendo bastante asocial y sin dejarse tocar. 

-Z sigue sin salir adoptada, y yo me enamoro de ella cada día que pasa. Es lista, pilla, gamberra, mimosa, muy graciosa... estoy convencida que cuando por fin llegue su adoptante va a ser absolutamente perfecto para ella, tan especial como esta bichilla que me ha robado el corazón.  

-Me he distanciado un poco de algunos temas referentes al mundillo animalista. Este año he castrado 3 gatos de la colonia de mi barrio, en verano intentaré los otros 3 o 4 que quedan pero yo no puedo ya ir por ahí alante castrando callejeros. La administración tiene que ponerse las pilas, y las propias personas de cada barrio también. Este año he cumplido 35 años, y quiero dirigir un poco mi vida hacia otros caminos que hace años quiero explorar. Sigo siendo voluntaria. Siempre seré casa de acogida. Siempre ayudaré en  los mercadillos y con otras actividades. Hace poco hice una guía básica para los adoptantes. Sigo administrando las redes sociales. Pero ya no estoy como antes. Es muy cansado, tanto emocionalmente como físicamente... y si no pones distancia además absorbe demasiado tiempo. 

-Mi gato T enfermó de triaditis. Se puso muy pachucho pero reaccionó muy bien a la medicación y en tres días estaba de vuelta, tan tocahuevos como siempre. 

-Mi gato A. está enfermo, pero no sé de qué. Ayer el veterinario dijo que podía ser un linfoma. Vamos a ver qué tal reacciona a la medicación. Si reacciona bien es un linfoma. Sino puede ser un proceso vírico. Empezó hoy con la medicación y no sé qué será o no será, sólo sé que en ese cuerpecillo que antaño pesaba 6 kilos y ahora solo 3 hay una parte de mi vida. Tiene 11 años y lleva 8 conmigo. Meando en los cajones y haciendo que más de una vez le tirara una zapatilla o lo fusilara con el spray del agua, pero también durmiendo pegado a mi barriga cuando enfermé de depresión, llenando un poco el hueco que llevaba dentro, y lamiendo la tapa de la natilla de chocolate, y pidiéndome un trocito de patata frita y cayéndose de la cama al hacer la croqueta en un ataque de mimo de los suyos.

Y hasta aquí el resumen. 

Gracias a los que me leísteis alguna vez. 


lunes, 30 de noviembre de 2015

I, L, X (adoptados) y además Z

Una señora que empieza a dar de comer en un solar a una gata redonda y hermosa. La gata que tiene cachorros. La señora que se encariña y quiere sacarlos de la calle. Se esteriliza a la madre y yo acabo con tres cachorrotes salvajillos en casa. 

Estos tres sinvergüenzas que os voy a presentar fueron tremendamente desagradecidos. Costó mucho socializarlos, hasta el punto de que a I lo separé de las hermanas unos días para ver si hacíamos progresos. Tras un par de zarpazos conseguí que me dejase acariciarlo, pero al volver a juntarlo con las hermanas... volvimos a las mismas. 
I

X y L


Ahí los tenéis cuando llegaron, tenían tres meses. I se fue al poco tiempo adoptado. Curiosamente al verse en una casa nueva, con una compañera gatuna que no conocía, se abrió enseguida, el maldito. Suele pasar, pero siempre me sorprende. Su compañera es una gata mayor que enseguida pilló el rol de mamá y son inseparables. 

 L es la más atrevida y confiada de los tres. A día de hoy, tres meses después, aún no ha salido adoptada. La tengo durmiendo a mi lado en el sofá. Está así de guapa:
L
Una posible adoptante pidió hacerle el test de inmuno... Y dió positivo. Se cayó la adopción. Algún día me gustaría escribir un post sobre la enfermedad, hoy sólo diré mi opinión, que posiblemente no sea objetiva. Es una enfermedad que está estigmatizada por un puñado de alarmistas que en vez de ayudar a los gatos con inmuno no hacen más que discriminarlos y dificultar la adopción. Resumiendo: la enfermedad pueden no llegar a desarrollarla y si lo hacen pueden vivir tantos años como un gato no inmuno. Un inmuno en un piso lleva una vida prácticamente normal, simplemente si pilla un catarro u otra infección puede tardar en curar más que un gato sano. ¿El contagio? Un inmuno puede convivir con gatos sanos. El contagio, como en VIH humano, se produce a través de contacto sanguíneo. En el caso de los gatos por ejemplo a través de mordida con sangre, lo que si los gatos se llevan medianamente bien y están castrados es altamente dificultoso. Por supuesto que no la tengo aislada de los otros acogidos ni de mis propios gatos, ¿aislarías a un humano con VIH? Creemos que realmente tiene anticuerpos porque se los pasó la madre en la lactancia y desarrolló la inmunidad, o quizás un gato la atacó cuando estaba en la calle y la contagió a ella únicamente, ya que su hermano I dió negativo. 

X

 Casi 4 meses después de llegar a nuestra casa pudimos empezar a tocar, a veces (si la pillabas acostada y junto a su hermana) a X. Es la gata más miedosa que he tenido. Cuando era pequeña se enganchaba detrás del cabecero de la cama como un murciélago, y si te acercabas echaba unos bufidos que parecía poseída. Por fin hemos visto algún ligero progreso y esperamos que con el tiempo se confíe del todo. Tenemos claro que no saldrá adoptada hasta que socialice del todo. Por lo demás es muy cantarina y curiosa, y preciosa, muy esbelta. Toda una panterita. 

Z

Esta cosa hermosa que véis en la foto se llama Z. Estaba en la plaza de Abastos de mi ciudad y algunos amenazaban con hacerle daño, ya que hacía saltar las alarmas de movimiento por la noche. Por eso a pesar de que ya tenía tres acogidos le hice sitio. No sabemos cómo llegó allí. Algunos decían que la habían traído para cazar ratones, otros que había aparecido sin más. Tenía un collar de cuero de perro que dejaba claro que había tenido contacto con humanos. Esta gata, que es la cosa más mimosa y pegajosa que ha pasado por mi casa, estuvo cuando llegó dos semanas metida en el garaje. Se dejaba tocar pero no se atrevía a salir. Cuando ya estaba empezando a preocuparme empezó a salir tímidamente y a subir a las plantas de arriba. Poco a poco se hizo dueña de la casa y me gobierna a cuanto gato convive con ella. Es súperpilla y gamberra. Muy lista. Pasa de los gatos, no los necesita, y adora a los humanos. desde que está vivo con su cuerpo pegado al mío. Es muy graciosa, tiene unos gestos muy simpáticos, y a veces un poco guerreante y malota con los otros felinos. Le falta un trocito de rabo y tiene la zona algo sensible, no le gusta mucho que la soben ahí. Y esta es mi tropa. 

Está siendo una temporada un poco dura. Así como he tenido suerte en otras ocasiones con estos no. Está costando mucho que salgan L y Z adoptadas. Una es distinta, cruce de siamés, y la otra es súpermimosa, pero aún así. Espero volver pronto a deciros que ya están en sus casas definitivas. Cruzo los dedos, y las zarpas, y los bigotes!

miércoles, 15 de abril de 2015

R, C y el miedo

Creo que voy a ponerle un subtítulo al blog, algo así como "Viscisitudes de una voluntaria de una protectora de animales como casa de acogida, intermediaria con adoptantes, administradora en las redes sociales para difusión de lo que toque, manipuladora de jaula trampa y un largo etc"

Me ha quedado un poco largo, quizás. 

R
R es una gata que una voluntaria conoció en sus descansos en el trabajo, poco a poco fue acercándose al banco donde ella se sentaba y finalmente todo era mimos y refriegas y ronroneos. 

El día que consiguió cojerla para esterilizarla se dieron a conocer los supuestos dueños. La tenían en el exterior de la casa, sin refugio alguno (R los días de temporal se metía dentro de una caseta que la voluntaria le había construído), al parecer la gata había aparecido por la zona y empezaron a tirarle las sobras de la comida. La señora avisó que no iban a pagar nada y cuando la voluntaria dijo que no, que corría a cargo de la asociación, se rió en su cara "Sí, mujer, sí, que va a haber gente que haga eso gratis". Pues sí, señora, hay gente que se deja los dineros en ayudar a animales que o no tienen dueños o quién se denomina dueño no se preocupa por ellos. Se la dejaron llevar con la condición de que la trajera de vuelta porque cuando los nietos que vivían en Holanda venían les gustaba jugar con ella. Pues eso.

Se esterilizó, se le extirpó un adenoma que tenía en la espalda y además se la desparasitó para quitarle las decenas de garrapatas que tenía en cabeza y cuello. No queríamos devolverla a quien la tenía en ese estado y tuvimos la suerte de que cuando se les dijo que ya la habían operado y se estaba recuperando, se desentendieron de ella. 

R pasó los días después de la operación en mi casa. Todo era miedo y bufidos. Si ignorabas los bufidos y te acercabas igualmente a tocarla, enseguida empezaba a ronronear, para luego empezar de nuevo a bufar. Las primeras 24 h fueron más o menos así:

Gata: me escondo de estos seres malvados que me hablan suavemente y me acarician porque en cualquier momento pueden hacerme daño, que ya sabemos cómo son los humanos. Sí, me escondo a pasar el postoperatorio en el lugar más frío de la casa, el garaje.

Yo: voy a ver dónde está la bicha esa, y a llevarle algo de latita, a ver si me la voy ganando.

Gata: bufido, ronroneo, bufido, bufido, me zampo la latita, cambio de escondite que la japuta esta me ha descubierto. 

Yo: la dejo un par de horas más y después la saco de allí por las buenas o por las malas, no puede pasar la noche en el garaje. Voy a ver donde se ha metido esta vez, que ya ha cambiado de escondite. 

Gata: me ha pillado otra vez, mírala y parecía tonta, bufido, bufido, pues no se asusta, algo tonta debe ser, ronroneo, me zampo el pienso que me ha traído, cambio de escondite, esta vez sí, a uno súperseguro que no va a encontrar. 

Y así. 

Finalmente conseguimos que dejara de hacer el tonto y esta es su cara de felicidad la primera vez que durmió sobre algo mullido y suave, después de crecer en la calle:


Se ponía entre Z y yo en el sofá y ronroneaba tan alto que no nos dejaba escuchar la película. Ahora se ha ido a una casa de acogida con posibilidades de adopción. 


C
Y nada más se fue R llegó C. Esta es la carita que traía. Con un herpesvirus atacando un ojito (en la foto no se aprecia bien pero tiene el tercer párpado tan inflamado que casi le tapa medio ojo) y con una rinotraqueítis que dejaba en ridículo a Darth Vader, con una forma de respirar que parecía un ronquido continuo.






Mientras C estaba acogida en mi casa algún desgraciado destrozó 3 veces las casetas y los comederos de la colonia de gatos donde fue capturada. Los que antes eran sus compañeros estaban asustados y esquivos. La supuesta razón es que entraban en los garajes y manchaban con sus patitas los capós de los coches. Y claro, si le destrozas las casetas donde se refugian del frío... ¿dónde crees, pedazo de anormal, que buscarán cobijo los gatos? En tu puñetero garaje, idiota. 

C tiene miedo. Dentro de la habitación dónde pasó los primeros días era un solete en cuanto cogió confianza (aunque le costó horrores entender que encima de la cama se estaba mucho mejor que a ras de suelo) pero en cuanto le abrimos la puerta se puso a maullar por la casa desconcertada. Pensamos que según fuera conociendo se le pasaría pero se desorientó y buscó un lugar donde esconderse. Tras pasar unas horas en el garaje (otra más) la fuímos guiando de nuevo para la habitación. Al día siguiente le abrí de nuevo y decidí que pasara la noche por la casa. Hay silencio y puede explorarlo todo con tranquilidad. ¿Qué me encontré a la mañana siguiente? Que había descubierto un agujero en la buhardilla que ni yo sabía que existía. 

La llamamos, pasó de nosotros. Miramos con una linterna y metiendo el móvil grabando a ver si por lo menos nos asegurábamos que estaba allí. No se veía un carajo. Mi temor era que el conducto conectara con otros y acabara la gata en vete tú a saber dónde. Ya me veía llamando a un albañil y mirando los planos del adosado, deseando que por lo menos no pudiese ir a parar 20 viviendas más allá (yo es que cuando me pongo en lo peor, me pongo a lo grande). Descubrimos que aún estaba allí por que le dejamos comida y dos minutos más tarde ya no estaba. Entonces nos dijimos que tarde o temprano saldría. Si no conseguiamos cerrar el agujero antes de que volviera a meterse optaríamos con la jaula trampa con algo de la latita que tanto le gusta. 

Horas después, estábamos tirados en cama haciendo planes de todo esto cuando oímos ruído en el arenero, ¡era ella! Pusimos en marcha el dispositivo y mientras yo metia tropecientas mil toallas en el dichoso agujero mi compañero la encerró en la habitación. O sea, que se fastidió su plan por una cagada.

Ni que decir tiene que durante esas horas la llamé de todo, me acordé de su madre y también de la mía, por parirme con esta facilidad que tengo de meterme en berenjenales. Cuando decidí ir a verla a la habitación, pensé que C estaría esquiva, asustada, escondida debajo de la mesita de noche como los primeros días... y me la encontré espatarrada encima de la cama, haciéndome la croqueta. 

Aquí la tenéis:



Ahora opta por meterse debajo del sofá, pero por lo menos la tenemos localizada. Si queremos darla en adopción tiene que aprender lo que es una casa y perder el miedo a los espacios que no conoce. Esperamos conseguirlo. Me preocupa de todas formas que quién la adopte deberá tener paciencia al principio, y no es que abunde la gente dispuesta a hacerlo. La mayoría quieren gatos ya sociabilizados, sin miedos ni desconfianzas, que no den problemas. A ver qué pasa, yo siempre pienso que acaba por aparecer la persona adecuada.

¿Seguís leyendo? ¿No os habéis dormido durante este tocho que he escrito hoy? :)

viernes, 6 de marzo de 2015

S, el gamberro encantador (Adoptado :) )



S va a pasar un mes en casa porque a su casa de acogida le ha surgido un imprevisto. S es confiado, cariñoso, pero también loquito, saltarín, gamberro y a veces agotador. 

S es un encanto, con sus pros y sus contras. Pero ganan los pros. 

Estoy nerviosa porque la próxima semana va a venir una chica a conocerle. Espero que no se ponga a echar carreras por la casa derrapando en las curvas mientras está ella. Ni a arañar incansablemente la puerta del armario para entrar dos segundos y volver a salir. Le pondré pajarita y lo peinaré con salivilla, con la raya a un lado y la ropa de los domingos. 

Hoy lo han esterilizado, igual se relaja un poco. O igual no. Me da que no. Tiene pinta de que no. Definitivamente no, no creo. 

Ahora mismo está acostado en mi barriga y siento las vibraciones de su ronroneo, dentro de un rato estará mordiendo el estor, tirando prendas del tenderero o vete a saber tú qué. Es un poco canalla pero forma parte de su encanto.

lunes, 19 de enero de 2015

Me gustan los lunes: "Mi perro: la paradoja", de Mathew Inman


Me ha gustado mucho la tira cómica que Mathew Inman le dedicó a su perro Rambo. Refleja con humor y ternura lo que es vivir con un animal.

Si os gusta su estilo publica más tiras en su web The Oatmeal.

Disfrutad :)


















jueves, 11 de diciembre de 2014

E (fallecida)




Los cuatro meses de vida de E le han bastado para conocer la crueldad del ser humano. ¿Se os ocurre algún animal capaz de prenderle fuego a otro por diversión? Somos capaces de poner en peligro nuestra vida para ayudar a gente con enfermedades muy contagiosas y letales, de sacar un par de productos de nuestra bolsa del supermercado para ese desconocido que pide en la puerta, también creamos obras de arte maravillosas, y conocemos cada vez mejor las partículas que forman un átomo, pero también somos capaces de matar a quién una vez dijimos que queríamos y de torturar a seres desvalidos como una cría de gato. 

Cuando una colaboradora de la protectora fue, tras recibir una llamada, a buscar un gato herido no pensó que fuese a encontrarse con esto. Creen que salvo complicaciones saldrá adelante. Es tan agradecida que solo quiere que no le dejen sola y estén con él haciéndole mimos, como quiera que se le pueda hacer mimos a un gato con medio cuerpo quemado. 

No se han salido con la suya. Quedémonos con eso. Hay otro tipo de gente que coge el transportin y sale en busca de ese gato que la necesita. Hay gente que se ofrece para acogerla, otros para adoptarla. Todos escriben con el corazón magullado tras ver la foto de Evan. Ha habido también donaciones. Me enternece ver que la mayoría son de cinco, diez euros, quince o veinte. Todos rascándose el bolsillo, por poco que sea quieren dar algo. Incluso un chico con unos ingresos de 400 euros al mes y que alimenta a unos siete gatos callejeros y al que hace unos días yo misma le tuve que decir que debido a nuestra situación económica no podíamos ayudarle a castrarlos (ya estamos esterilizando otra y no damos para más).

Bienvenido al mundo de ese otro tipo de gente, E. Ahora estás a salvo.

17/12/14: E murió esta tarde. Su pequeño cuerpecillo no fue capaz de recuperarse. No me salen las palabras. Lo dejo así.