4 de agosto de 2008

La historia de las cosas

¿Nunca os habéis preguntado cómo demonios les puede salir rentable a los asiáticos vender radios a tres euros? (digo asiáticos por lo de made in China, Japan, Taiwan, etc) En el blog de Abraham encontré este vídeo. Cuando este calor sofocante os dé 20 minutejos de respiro dadle al play. Explica cómo funciona la economía a grandes rasgos. Creo que es ameno, simple y claro.
A ver qué os parece.

Sé que estoy de lo más sosa pero estos días no se me puede exigir mucho. Ando en plena némesis y catarsis. Intentando destruir (despedazar, destripar, despellejar) de una vez por todas lo que es el mayor de mis problemas. Es complicado cuando está dentro de tu cabeza. Dice el diccionario que catarsis es deshacerse de lo que daña la conciencia o el equilibrio nervioso. Equilibrio nunca tuve, y nervioso menos. Es curioso cómo tropezamos una y otra vez con la misma piedra, las mismas personas. Me paso gran parte de mi vida intentando contentar a mis padres cayendo una y otra vez en su chantaje emocional. De pequeña leía a escondidas porque sólo estaba bien si eran libros de clase. Siempre es mejor otro, siempre se me puede exigir más, nunca es suficiente, todo es mejorable... Por desgracia soy bastante manejable, me adapto (será para amortiguar los golpes quizás) pero llegó un punto que alguien me abrió los ojos. Y es que ni vivo como me gustaría vivir, siempre pendiente de que todo sea correcto, que todo les sea lo más fácil posible. Al final lo que he conseguido es que de cualquier cosa se haga un drama. Si llego una hora tarde se me monta una como si llegara borracha y con las bragas en la mano. Da igual que conozcamos veinte parejas que viven juntos sin boda de por medio, ellos hacen bien porque es lo de hoy en día, yo vivo en pecado. El vecino roba en el trabajo pero de todas formas es un buen chaval, yo trabajé porque mi orgullo quiere pagarse la matrícula y lo ocultan porque les da vergüenza que cuide niños o sirva mesas. Y digo yo que por qué tiene importancia que no me guste bailar, qué hay de malo en que no me alise el pelo porque me gusta tal y como es, qué pasa si no me gusta bañarme en el mar pero sí mirarlo... ¿son esas tan malas obras?
Y es que estoy hasta los huevos. Que soy buena gente, demonios, que sólo quiero vivir mi vida, con mis gatos, mi casa, mi música, mis viajes, mis fotos, mis paseos, mi ordenador, mis cosas... y con mi amor, el que me sujeta para que no me ahogue, el que me da sus alas para que vuele y me olvide un rato de toda esta mierda.

Y perdonad la charla.