jueves, 9 de diciembre de 2010

Las personas que aman a los gatos

"Las personas que aman a los gatos evitan las relaciones de fuerza. Temen a los que levantan la voz, a los que se atreven a hacer escándalos. Sueñan con un mundo tranquilo. Quisieran ser lo que son sin que nadie les reproche nada. 

Las personas que aman a los gatos son hábiles huyendo de los conflictos y se defienden mal cuando son agredidos. Prefieren callarse, a pesar de que, así, puedan parecer traidores. Tienen tendencia a replegarse sobre sí mismos, a la devoción. Son fieles a sueños de infancia que no osan revelar a nadie. No temen para nada el silencio. Y no tienen conflictos con el paso del tiempo. 

Las personas que aman a los gatos adoran la independencia que éstos tienen, porque les garantiza su propia libertad. No soportan los impedimentos ni para ellos mismos ni para los demás. Tienen el orgullo de querer ser elegidos cada día por aquellos a los que aman y que podrían partir libremente, con la puerta abierta, sin correa, sin negociación. No quieren obtener las cosas por la fuerza. 

Priman ante todo al individuo y sus dones personales y están poco inclinados a la política. Las tendencias generales, las grandes corrientes, los movimientos de opinión, las muchedumbres... les dejan tan circunspectos como a su gato un plato de dudoso aspecto. Y si su convicción les lleva al compromiso, una parte de ellos queda siempre observando, lista para replegarse en su territorio íntimo e idealista, siempre en la franja, como sus compañeros, de un pacto entre la sociedad y la vuelta a una vida salvaje dentro de su imaginario".

Extracto del libro "Gatos de fortuna", de Anne Duperey.  Desde la web de la asociación "El gato feliz".

martes, 30 de noviembre de 2010

Lost

Hace un frío que bien podría congelar el infierno. Los gatos llevan semanas asomándose al jardín a regañadientes, y cuando vuelven lo hacen en modo pompón, totalmente erizados y despeluchados, deseando acostarse en su mantita.

Ando preocupada por un gato que he conocido hace unas semanas. Me lo encontré un día al lado de casa. Es un cruce entre persa y siamés y me extrañó ver un gato así por la calle. No lleva collar y como no me dejó acercarme pero sí se me quedó mirando, aparqué la bici y le di un buen cuenco de pienso. Se lo comió en cinco minutos, el pobrecico. Llevo un tiempo poniéndole pienso por las noches y siempre se lo come, aunque a veces ni lo veo porque es un poco esquivo, así que deduzco que o no tiene dueño, o lo han abandonado o se ha perdido. Le llamo Melenitas, es un nombre ridículo, ya lo sé. Era eso o Peludín, que fue el que se le ocurrió a mi pareja. Si consigo sacarle una foto espero que alguien se apiade de él y me sugiera cómo llamarle. 

Me preocupa, decía, porque hace mucho frío y creo que esta noche se la ha pasado en la puerta de mi garaje, que es dónde le pongo de comer, por lo que no debe de tener muchas opciones que barajar a la hora de resguardarse. Estoy por ponerle una caja o algo dónde pueda guarecerse. De todas formas hará lo que le venga en gana, los gatos nunca hacen lo que se espera que hagan. Aún estoy aprendiendo a comprenderlos, a ellos y a los humanos que se les parecen.

Dejo un vídeo de Coldplay. Las imágenes son, según tengo entendido, de una serie llamada "Animal, the last revolution". Me ha llamado la atención la dulce e ingenua sensibilidad que expresa. No muestra más que una utopía, ya lo sé, pero a veces... apetece vivir en una aunque sólo sea unos minutos.


Sólo porque esté perdiendo
No significa que esté perdido
No significa que me detendré
No significa que cruzaré


Sólo porque estoy hiriendo
No significa que esté herido
No significa que no obtuve lo que merezco
Ni mejor, ni peor

Solo me perdí
Cada río que he tratado de cruzar
Y cada puerta que he probado, estaba cerrada
Y estoy esperando a que el brillo desaparezca

Podrías ser un gran pez
En un pequeño estanque
Eso no quiere decir que hayas ganado
Porque después podría venir
Uno más grande
Y estarás perdido

Cada río que intentaste cruzar
Cada arma que has sostenido, se disparó
Y estoy esperando hasta que el tiroteo comience
Y estoy esperando a que el brillo desaparezca

Cada río que trataste de cruzar
Cada arma que has sostenido, se disparó
Y estoy esperando a que el tiroteo comience
Y estoy esperando a que el brillo desaparezca

Y estoy esperando a que el brillo desaparezca
Y estoy esperando a que el brillo desaparezca.



Que estemos perdiendo no significa que hayamos perdido. Un abrazo muy fuerte para la indómita, vendrán tiempos mejores, ya verás.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Me gustan los lunes: Caboodle Ranch

Todo comenzó con un señor y una gata que ni siquiera se llevaban bien. Craig Grant vivía con su hijo y la gata de éste en un lujoso apartamento cerca de la playa. Su hijo decidió independizarse y al no poder llevársela, Pepper, la gata, pasó a ser la única compañera de piso de Craig. A él no le gustaban los gatos pero aceptó hacerse cargo. Al principio no se llevaban nada bien pero poco a poco fueron limando asperezas.

Un día se dió cuenta de que la gata había dado a luz a cinco gatitos. ¿Qué hacer? A él no le entusiasmaban los animales y además no quería ver su estupenda casa destrozada. Decidió que los tiraría a la basura. Por suerte su hijo le convenció de que los dejara con la madre ocho semanas y que después los darían en adopción. Durante esas ocho semanas Craig acabó fascinado por las travesuras de los pequeños, descubriendo que cada uno tenía una personalidad única y cuestiones como si arañaban el sofá o rompían las cortinas pasaron a un segundo plano. Cuánto más cariño les iba tomando él a los gatos menos le profesaban los vecinos, bastante molestos con la nueva situación. Cuando Craig descubrió un perdigón en la pata de uno de los gatos y que otro había sido mordido por un pitbull (alentado por su dueño, según sospecha) decidió que tenía que hacer algo. 

Quiso la fortuna que se encontrara el anuncio de la venta de veinte mil metros cuadrados de bosque: fue a ver la finca y, aunque estaba a casi doscientos kilómetros, le encantó. Finalmente acabó comprando aún más terreno haciendo un total de cien mil metros cuadrados. 

Instaló una caseta como las típicas que hay en las obras. Colocó una gatera, estantes acolchados y se mudó allí en el 2003 con un total de 11 gatos. Siguió recogiendo gatos abandonados y en malas condiciones y en el 2004 ya eran 22.  Hoy en día son varios centenares. 


Según cuenta Craig en su web, ya no le preocupan los muebles caros o las vistas a la playa de su caro apartamento. Dice que sus gatos son lo más valioso que tiene, que le han dado cariño a pesar de traer historias muy tristes de maltrato y abandono. 

En Caboodle Ranch no están en pequeñas jaulas como en otros sitios, sino que están en semilibertad en el medio de un terreno inmenso. Además les ha construido madrigueras (de las que a veces son expulsados)

y también casetas en los árboles a dónde trepan sin problema.



Por otra parte, pienso que quizás porque una parte de los gastos se cubren con donativos y abriendo el refugio a los visitantes, tiene una serie de casitas y estructuras de utilidad más estética que práctica.

Un resort a orillas del lago

Un molino 

Una iglesia

Una zona residencial

Se sostiene gracias a los visitantes, su tienda, las donaciones y el trabajo de los voluntarios.
¿Qué decir?

Buen trabajo, Craig.




Edito, Mayo 2014: Gracias a un comentarista me entero que PETA a intervenido en el Caboodle Ranch. En principio me indigné. ¡Cómo se les ocurre! En su página web encontré el motivo. Aquí podéis ver el vídeo de cómo estaban algunos de los gatos del "Santuario".

http://www.peta.org/videos/caboodle-cat-ranch-expos-no-kill-hell-2/


sábado, 6 de noviembre de 2010

martes, 19 de octubre de 2010

Nieves, Casimiro y todos los demás

Suena: Song for Ana, de Deluxe.

Una vez, haciendo unas tediosas prácticas en la facultad aproveché un descanso para buscar un cachito de cielo. Las ventanas del laboratorio daban a una zona verde. A los pies de un par de árboles había dos gatos recostados. Llegó un tercero y después de juguetear un rato con uno de ellos se dispuso a tomar también su baño de sol. Esos gatos los alimenta Nieves. Nieves es una señora de mi ciudad a la que persigue la tele de vez en cuando. Esos programas de la tarde de supuesta denuncia social. Hablan de ella como si estuviera  loca o viviese entre basura. A Nieves no la quieren en su edificio porque le da de comer a las palomas y éstas estropean la fachada del bloque. Además todas las noches coge su carrito de la compra y se va a alimentar varias colonias de gatos de la ciudad. Ha sufrido acoso por parte de la policía, que le pide incesantemente la documentación y la recrimina una y otra vez. (Por suerte Nieves sabe que el problema de las colonias no se soluciona no alimentándolos, sino teniéndolos controlados, sanos y esterilizados. ¿Podríamos acabar con los enfermos de lepra o malaria a base de no darles de comer? Mejor aún, acabemos con los delincuentes no dándoles de comer, ¡fuera la comida de las cárceles! Suena a solución absurda pero como los animales callejeros no forman sindicatos ni nada que se le parezca esa es la solución que nos da la ley actual. Por el forro de los mismísimos me paso la ley) A Nieves le ha caído una multa de 750 euros por tener compasión. Varias denuncias, un montón de noches pasando frío o con los pies mojados y una multa de más que muchos sueldos para que venga un troglodita y haga ésto con los callejeritos:

No, los gatos que sostiene risueño Jaime Ferrero Ávila no son los de Nieves, pero es posible que alguien les diese de comer y hasta que los quisiese un poco. También es posible que nadie los alimentara por miedo a ser multados y que los gatos fuesen pequeños supervivientes que se las apañaban como buenamente podían. Sea como fuere tenían derecho a vivir, a respirar, a existir, que para eso, igual que nosotros, habían nacido. Me pregunto si estaba vivo todavía el que dejó las manchas en el pantalón o si esos ojitos que miran a la cámara ven aún. Tanto da. A Jaime no le ha caído multa ninguna, a pesar de haber reconocido haberlos matado. Ha salido absuelto y la protectora que lo denunció tendrá que pagar los costes del juicio. Al juez le parece que no ha habido en ellos intención de maltrato, por supuesto, todos sabemos que si alguno hubiese quedado vivo lo llevarían rápidamente al veterinario. Lo dicho, tanto da.

Ésto es como Barrio Sésamo, así entiendes fácilmente la diferencia entre ley y justicia. Quizás sea porque es un chico de buena familia con interesantes amigos (juventudes del pp). 

Por otra parte quería comentar la importancia de informarse antes de visitar un zoo, acuario o similar. Hay santuarios o reservas que tienen una función mucho más benéfica que mantener animales entre barrotes. Antes de visitar debemos buscar información sobre su trato a sus animales: si tiene denuncias, si los animales tienen un espacio grande y bien acondicionado para cada especie, etc. Entender la diferencia de visitar el Parque Natural de Cabárceno, en Cantabria, con una extensión de 750 hectáreas, dónde los animales están en régimen de semilibertad, o visitar zoos que, como se lee en los informes de Infozoos, lucen a un cachorro de león atado por una pata, montañas de excrementos y comida podrida que pueden causar enfermedades a los animales, agua sucia o ausencia de ella, animales muertos en descomposición, animales en habitáculos reducidos lo que les ocasiona comportamientos anormales y repetitivos, especies mezcladas de forma antinatural, animales hambrientos que piden comida al visitante... Un zoo o espacio de este tipo debe, además de tener a sus habitantes en las mejores condiciones, cumplir con la función educativa. Un zoo no debe de ser un simple espectáculo, los zoos existen para enseñarnos a amar a los seres vivos y conocerlos. Debe de tener una buena cartelería dónde informarnos de lo que estamos viendo, debe de tener actividades en las que se promueva el conocimiento de los animales, sus carácterísticas y  hábitos. Debe, al fin, servir para algo más que privar de libertad.

Todo ésto no es exagerado, todo ésto debe hacerse para no subvencionar con nuestra entrada zoos como el de Venezuela dónde murió en tristes, muy tristes condiciones, un león llamado Casimiro. Llevaba 29 años en el zoo, tenía una enfermedad degenerativa. No hubo un sóla alma que tuviese la piedad de, ya no digo curarle, sino eutanasiarle. Se le dejó morir, después de una agonía de meses, tirado en el cemento.
Eso sí, el alcalde le va a hacer un monumento. Con lo que se ahorró en veterinarios, supongo.

Y me da la gana de poner a un par de amigos. Ellos también fueron callejeritos como los de más arriba o como los que nos cruzamos caminando por nuestras ciudades.


Estoy cansada, muy cansada, que no es lo mismo que rendida.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Tordesillas 2010: cuando no se usa el cerebro.

Cuando no se usa el cerebro se ahorcan la ética, la moralidad, la compasión, la bondad... y todo lo que nos hace ser, simplemente, buenas personas. Eso ocurre año tras año en Tordesillas.

Se trata de una celebración que ni siquiera todos los taurinos defienden. Consiste en que una manada de bárbaros persigue a un toro y lo lancea hasta que muere. ¿Por qué? Porque mola.


¿A que sí? ¿A que mola? Somos el único animal que torturamos a otros siendo conscientes del daño que causamos. Si para mantener el título hay que tirar a una cabra del campanario o hacerle putaditas a un toro pues se le hace. Que para empezar el toro no se queja, así que si el está conforme a qué coño se meten los antitaurinos. Porque, vamos a ver, tú le haces eso a un perro y el perro se queja, y si te sale bravo te mete una dentellada. Se lo haces a un gato y al segundo te cruza la cara de un zarpazo, que digo yo que tampoco es para ponerse así. Vamos, que te das cuenta de que no les va el rollo. Pero el toro no dice ni mú. En serio. ¿Cuándo has visto tú a un toro quejarse? El toro nunca grita, por eso es más fácil hacerle estas cosas, que los berridos desconcentran, oyes, por eso no se hace con monos, no veas la que arman los condenados. Por ésto que digo tenemos inmunidad frente al toro. Y es que menos mal que nos dejan desahogarnos con ellos, que ahora te ven pegándole al perro o a la parienta y ya te cae una. 

Unas veces los mata un señor con pantalones bien ceñidos  (mira qué grandes tengo los huevos con sólo tres calcetines), mucha lentejuela y un trapo en la mano. La cosa va de posturitas con el culo apretao y cara de qué macho soy. Cuando el toro empieza a vomitar sangre el espectáculo decae y ya es mejor que entre otro. En otros lados les atan antorchas a los cuernos. Al toro no le quema, no, que  treinta centímetros son suficientes para que le calor no le llegue, que los que lo hacen no son animales, oigausté, que también se preocupan por el toro. También hay celebraciones donde se le tira al mar (don't worry, saben nadar, un poco), les tiran dardos o se le hace lo que surja.

Y es que las tradiciones hay que cuidarlas y no acabar con ellas como prentenden los pirados de los ecologistas. A esos sí que los lanceaba yo. Que tenían que dejarse de tanto plantar árboles y criar osos y linces y preocuparse más por los negros esos de África, que ya los ves en el telediario qué mal están, que yo por ellos tampoco hago nada, es cierto, pero por lo menos no estoy por ahí aguando la fiesta a las buenas gentes.

Además resulta que les trae beneficios económicos al pueblo, lo de Tordesillas, que entre los que van para perseguir al toro y los que van para la manifestación antitaurina  se deja un buen dinero. Y eso es suficiente, ¿no? El dinero es lo único que importa. Que seguro que que si los pobres tordesillanos no ingresan esas monedas se morirán de hambre, que el trabajo está muy mal y seguro viven el resto del año de lo que ganan esos días.  Menos los que no tienen bares, claro, a esos ni les va ni les viene. 

Y ahora que lo pienso... qué suerte tenemos. Es que es raro que aún no hayan prohibido el asunto, que cada vez restringen más las cosas de la sangre y del  asco y de todo eso. Y además la declararon fiesta de interés turístico. Este año me voy allí con la familia.  Con la abuela y los niños, iremos temprano para coger primera fila. Y comeremos palomitas mientras salpica la sangre. 

Sí que mola, sí...

Estoy triste. Y enfadada. Pero sobretodo triste. Otro año más la mierda ésta. Año tras año la gente se manifiesta en contra pero aunque salen en los medios ningún político escucha. Cada año muchos se juegan el tipo para conseguir imágenes pero parece que no impresionan a nadie. O sólo a los mismos de siempre. A los que cada año protestan de una u otra forma en contra de lo que hacen los salvajes de Tordesillas. Un toro avanza a trompicones con una lanza clavada en el vientre. Cuando se desploma le claan alguna más. Y el que no tiene lanza le da patadas, que igual se levanta y se pueden seguir haciendo pajas mientras le putean otro ratito. Pero todo ésto carece de importancia. Lo único que importa es el paro, y mira qué hizo Zapatero, y mira qué dice la oposición, y mira que chachi que somos campeones del mundo, y que los chinos lo invaden todo pero bajo a comprarles un tupper, y que el novio de la vecina lleva rastas, dóndevamosaparar. Nada más importa. Ah, también que son cabrones los catalanes, que no quieren a Egpaña ni a los egpañoles, qué se habrán creído los jodíos. Que es una tradición y hay que respetarla. Igual que se respeta la ablación o la lapidación a las adúlteras (si la culpa es de los padres...).

A la mierda todos ellos. Que la libertad de un individuo acaba mucho antes de dónde empieza la tortura de otro. Que ahora todos se han vuelto rojos y claman al cielo en defensa de la libertad de elegir y no sé qué más, que a ver si porque a uno le guste ver como apedrean a su jefe lo van a permitir. A la mierda todos ellos, malditos salvajes.

viernes, 6 de agosto de 2010

Para entender



"Sin duda hay diferencias entre los humanos y los otros animales pero también hay similitudes. Todos los animales compartimos algunas necesidades y comprendemos algunas de las mismas cosas. La necesidad de comida y agua, cobijo y compañía, la necesidad de tener libertad de movimientos y ausencia de dolor. Como nosotros, los animales no humanos también experimentan sensaciones y expresan distintos grados emocionales; como nosotros intentan sobrevivir, buscan su propio bienestar; como nosotros no sólo están en el mundo sino que son conscientes de él y como nosotros están vivos. Sin embargo los humanos creemos que podemos dominar la tierra, a menudo tratando a otros seres vivos como meros objetos."

miércoles, 28 de julio de 2010

Los toros... mejor vivos

 
Se ha conseguido, gracias al esfuerzo y dedicación del PROU y diversas organizaciones animalistas, que ahora mismo todos los antitaurinos podamos celebrar que Cataluña, después de Canarias, sea la segunda comunidad autónoma en rechazar oficialmente esa barbarie.

Y el fachilla que quiera ver algún interés político de rechazo a España... que lo vea. Yo seguiré cantando toda la semana ese estupendo estribillo: Cuando el acero me transpasa el corazón y se le llama fiesta... y otra vuelta de tuerca cuando el sadismo se convierte en tradición y la faena en gesta, y nadie se molesta...

De aquí al infinito y más allá...


lunes, 5 de julio de 2010

Me gustan los lunes: Oscar, el gato biónico

 
Suena: Don't stop me now, de Queen.
Oscar disfrutaba del sol recostado en el campo cuando una cosechadora le seccionó las patas traseras. Por suerte para él un equipo del University College London, encabezado por Noel Fitzpatrick (vamos a darle un poco de fama), se interesó en su caso para practicar lo que se pretende aplicar a humanos tarde o temprano. Oscar pasa cantidad de los porqués de esas patitas sin uñas que le crecieron de golpe. A Oscar lo que mola es que , después de la rehabilitación, ya se maneja perfectamente con ellas y puede correr, saltar y perseguir pájaros en el campo de nuevo.


lunes, 21 de junio de 2010