martes, 19 de octubre de 2010

Nieves, Casimiro y todos los demás

Suena: Song for Ana, de Deluxe.

Una vez, haciendo unas tediosas prácticas en la facultad aproveché un descanso para buscar un cachito de cielo. Las ventanas del laboratorio daban a una zona verde. A los pies de un par de árboles había dos gatos recostados. Llegó un tercero y después de juguetear un rato con uno de ellos se dispuso a tomar también su baño de sol. Esos gatos los alimenta Nieves. Nieves es una señora de mi ciudad a la que persigue la tele de vez en cuando. Esos programas de la tarde de supuesta denuncia social. Hablan de ella como si estuviera  loca o viviese entre basura. A Nieves no la quieren en su edificio porque le da de comer a las palomas y éstas estropean la fachada del bloque. Además todas las noches coge su carrito de la compra y se va a alimentar varias colonias de gatos de la ciudad. Ha sufrido acoso por parte de la policía, que le pide incesantemente la documentación y la recrimina una y otra vez. (Por suerte Nieves sabe que el problema de las colonias no se soluciona no alimentándolos, sino teniéndolos controlados, sanos y esterilizados. ¿Podríamos acabar con los enfermos de lepra o malaria a base de no darles de comer? Mejor aún, acabemos con los delincuentes no dándoles de comer, ¡fuera la comida de las cárceles! Suena a solución absurda pero como los animales callejeros no forman sindicatos ni nada que se le parezca esa es la solución que nos da la ley actual. Por el forro de los mismísimos me paso la ley) A Nieves le ha caído una multa de 750 euros por tener compasión. Varias denuncias, un montón de noches pasando frío o con los pies mojados y una multa de más que muchos sueldos para que venga un troglodita y haga ésto con los callejeritos:

No, los gatos que sostiene risueño Jaime Ferrero Ávila no son los de Nieves, pero es posible que alguien les diese de comer y hasta que los quisiese un poco. También es posible que nadie los alimentara por miedo a ser multados y que los gatos fuesen pequeños supervivientes que se las apañaban como buenamente podían. Sea como fuere tenían derecho a vivir, a respirar, a existir, que para eso, igual que nosotros, habían nacido. Me pregunto si estaba vivo todavía el que dejó las manchas en el pantalón o si esos ojitos que miran a la cámara ven aún. Tanto da. A Jaime no le ha caído multa ninguna, a pesar de haber reconocido haberlos matado. Ha salido absuelto y la protectora que lo denunció tendrá que pagar los costes del juicio. Al juez le parece que no ha habido en ellos intención de maltrato, por supuesto, todos sabemos que si alguno hubiese quedado vivo lo llevarían rápidamente al veterinario. Lo dicho, tanto da.

Ésto es como Barrio Sésamo, así entiendes fácilmente la diferencia entre ley y justicia. Quizás sea porque es un chico de buena familia con interesantes amigos (juventudes del pp). 

Por otra parte quería comentar la importancia de informarse antes de visitar un zoo, acuario o similar. Hay santuarios o reservas que tienen una función mucho más benéfica que mantener animales entre barrotes. Antes de visitar debemos buscar información sobre su trato a sus animales: si tiene denuncias, si los animales tienen un espacio grande y bien acondicionado para cada especie, etc. Entender la diferencia de visitar el Parque Natural de Cabárceno, en Cantabria, con una extensión de 750 hectáreas, dónde los animales están en régimen de semilibertad, o visitar zoos que, como se lee en los informes de Infozoos, lucen a un cachorro de león atado por una pata, montañas de excrementos y comida podrida que pueden causar enfermedades a los animales, agua sucia o ausencia de ella, animales muertos en descomposición, animales en habitáculos reducidos lo que les ocasiona comportamientos anormales y repetitivos, especies mezcladas de forma antinatural, animales hambrientos que piden comida al visitante... Un zoo o espacio de este tipo debe, además de tener a sus habitantes en las mejores condiciones, cumplir con la función educativa. Un zoo no debe de ser un simple espectáculo, los zoos existen para enseñarnos a amar a los seres vivos y conocerlos. Debe de tener una buena cartelería dónde informarnos de lo que estamos viendo, debe de tener actividades en las que se promueva el conocimiento de los animales, sus carácterísticas y  hábitos. Debe, al fin, servir para algo más que privar de libertad.

Todo ésto no es exagerado, todo ésto debe hacerse para no subvencionar con nuestra entrada zoos como el de Venezuela dónde murió en tristes, muy tristes condiciones, un león llamado Casimiro. Llevaba 29 años en el zoo, tenía una enfermedad degenerativa. No hubo un sóla alma que tuviese la piedad de, ya no digo curarle, sino eutanasiarle. Se le dejó morir, después de una agonía de meses, tirado en el cemento.
Eso sí, el alcalde le va a hacer un monumento. Con lo que se ahorró en veterinarios, supongo.

Y me da la gana de poner a un par de amigos. Ellos también fueron callejeritos como los de más arriba o como los que nos cruzamos caminando por nuestras ciudades.


Estoy cansada, muy cansada, que no es lo mismo que rendida.

4 comentarios:

  1. jo, qué bajón. es que da una pena estas cosas que le dejan a uno el alma hecha un giñapo.
    en fin, tú cuida de tus peques, como yo cuido del mío, que también estaba abandonado y habmbriento siendo sólo un cachorrito.
    no pienses en la gente como la de las fotos, si no en las que somos de otra manera.
    un besazo y ronroneos varios.

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  2. Gracias, Indo. Aunque no sean posts agradables sé que siempre estás ahí.

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  3. Siempre digo que el peor de los sentimientos es la impotencia, y este post me lo confirma, porque me siento impotente. Muy impotente ante tanto hijo de puta que anda suelto por ahí.

    En fin, prefiero centrarme en lo que sí puedo cambiar, porque si no acabaré amargada y tampoco así ayudaría a los gatos. Y seguiré dando de comer a mis callejeritos. Faltaría más.

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  4. Nunca dejaremos de luchar ni de dar voz a los que no la tienen.

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