lunes, 25 de julio de 2011

Grandes felinos salvajes

De mi vecina T. ya hablé aquí, en el otro blog, pero ni con cien posts que le dedicara en exclusiva podría describirla fielmente. Creo que es, básicamente, una hiperactiva no diagnosticada. Una conversación con ella me deja la mente como si hubiera estado estudiando seis horas seguidas. La mecánica es siempre la misma, ella habla y habla de todo lo que se le pase en ese momento por la cabeza, sin dirección fija, y yo intento meter algún comentario con escaso éxito, además de que más de una vez me he dado cuenta que algo que le conté el día anterior ya no lo recuerda al siguiente. De lo más característico es cuando encuentra forma o motivo de sentar cátedra y dar una clase magistral sobre algún tema que domine o que crea que lo hace, no te escapas hasta que le das la razón o por lo menos callas y no le llevas la contraria. Lo dicho, nunca conseguiré transmitir lo peculiar que es. 

El gato de T. es una bola inmensa, blanca y con manchas grisáceas, de diez kilos. Sí, diez, uno de los míos no llega a los ocho y todos dicen cuando lo ven "Es enooorme", "Qué graaaande" o "Menudo bicho", así que imagínaos el de ella, que por cierto, es el único ser vivo que hizo recular al mío, que hasta ese día no sabía lo que era que alguien le hiciera frente (de hecho tiene algo acojonados a los perros del vecindario).

El otro día mi pareja volvió de sacar la basura riéndose y me contó que había estado hablando con T., que estaba en el jardín con su gato. Una parte de la conversación fue tal que así:

-¿Y qué tal el gato? 
T. mira a su gato, que está sentado en el césped, y finalmente dice:
-Es como un perro, defiende la casa. Ataca a los que no conoce, pero no es sumiso como un perro. Los chinos comen perro y gato, y las chinas también son sumisas. Sabes que las chinas son sumisas, ¿no?
-...
-¿No lo sabías?
-Eeehhmmm... sí, sí, claro
-Pero los gatos no son sumisos. Son como todos los felinos, animales salvajes, sin domesticar. 

Pasa entonces por la acera otro vecino, que se detiene únicamente para comentar sobre el felino y su volumen:
-Parece  un cabrito. 
Sentencia tras la cúal se marchó silbando tan tranquilo mientras en el jardín de T. nacía un silencio sepulcral sólo roto por la risa contenida de mi pareja. 

-Un cabrito... -dice ella al fin, mirando de reojo como el vecino abre su cancela- un cabrito... ¡es un gran felino! ¡un animal salvaje sin domesticar! El otro día espantó a una comercial, cuando timbró se lanzó hacia ella sacando sus zarpas por entre la verja, y ella se asustó y ya no quiso entrar. Seguro que de pequeña le hizo algo a un gato, porque los gatos recuerdan, ¿sabes?. Si le haces daño a un gato te lo va a devolver, todo lo que haces vuelve a ti, la vida te lo devuelve. 

Pues eso, que nuestros pequeños grandes felinos, animales no sumisos, salvajes y sin domesticar, son (aparte de elegantes, inteligentes, misteriosos y encantadores) jueces kármicos. Mola.

jueves, 21 de julio de 2011

A. recuperándose

Mi gato A. empezó a estar rarito, mear con mucha frecuencia y, lo clave, poquita cosa y con sangre. Como no hay forma humana de meterlo en el transportin y el truco de taparle los ojos ya se lo sabe  (unido a que el anterior veterinario me traía algo descontenta) llamé a uno del que hace tiempo tenía guardado el número, uno que tiene unidad móvil y se desplaza a domicilio. Perfecto, más majo... me encantó (lo de los tremendos ojos verdes no tiene nada que ver). Antibiótico seis días y a ver si se le pasa, sino tendrá que volver para hacerle alguna prueba. 

Me siento un poco culpable. A partir de ahora le daré siempre pienso para esterilizados. Hasta ahora de vez en cuando le variaba de pienso, porque pensaba que pobrecicos, siempre el mismo pienso era triste y aburrido. Ahora me pasaré por alto todo eso. El gato anda quejándose a cada rato, inquieto y molesto, y al mismo tiempo con ganas de compañía y mimos. Y me sé muy bien lo que siente, que recuerdo perfectamente el dolorcísimo cuando me pasó a mí misma algo similar. He de reconocer que estamos los dos que damos algo de asco, me di cuenta hoy en el diálogo que mantuvimos desayunando:

-Miaaaau, miaaau, rrrrrmiau...
-¿Qué pasa, amor? -que conste que no suelo llamarle esas cosas, lo mío va más por rata, tocapelotas o similar.
-Rrrr... rrrr... miaaaaauuuuu, miaaaau...
-Ya sé qué duele, cariño, ¿qué tal dormiste? ¿Descansaste? -por toda respuesta se  tira en el medio de la cocina y me mira con cara de haber trasnochado- Claro, cielo, como ibas a descansar así... Ven, mi vida, que te doy besitos para que te cures... ¿dónde duele? ¿Aquí en la barriguilla? A ver, que mil besitos le voy a dar para que sane..
Que ya lo sé, que tanto azúcar no es bueno. 

Pues lo dicho, para gatos castrados pienso para estirilizados o para problemas urinarios. Y no se hable más. Me voy a hacerle mimitos.