miércoles, 26 de diciembre de 2012

Fotos que lo alegran todo

Suena Naive, de The Kooks. 
Me envía un whatsapp la adoptante de B y me saca una sonrisa de oreja a oreja. Aquí le tenéis con su compañera de juegos. 


Cuando me fuí de su nueva casa, se quedaba en el sofá jugando con un ratoncillo que yo le había comprado. En el culete de la gatita blanca lo tienen. Os parecerá una tontería, pero me hizo ilusión ver que juegan con él.

Por cierto, para los que sólo tenéis un gato esto puede ser una prueba de que dos mejor que uno :)

sábado, 22 de diciembre de 2012

Que se acabe el mundo...

Suena Little Talk, de Of monsters and men (Ver vídeo).




Hoy me han dado una patada en el corazón. Me la he ganado yo, porque he visto un enlace a una noticia y he pinchado con la ingenua ilusión de que fuese una exageración o un fake sensacionalista. Normalmente huyo de esas cosas, hoy no lo conseguí. Pinché y resulta que era cierto, y por mi imprudencia tengo en mi mente un par de imágenes que me encantaría borrar. No os diré de qué trata porque igual os golpea también a vosotros, y para qué, de qué valdría.

Y me ha golpeado, quizás porque aún está tirado en el suelo el ratocito rojo que le encantaba a B, el gatito enfermo que recogí en la calle. B está ya en su nueva casa, sano y feliz con sus nuevas compañeras, la humana y la felina. El gatito de las imágenes no tuvo la suerte de encontrarse con la persona adecuada. Me ha golpeado, como digo,  y me he quedado cabizbaja sentada en la silla, sin ganas de hacer más que meter la cabeza debajo del ala, como un avestruz.

Estos días he leído una frase interesante... "Yo no tengo miedo de que se acabe el mundo, lo que me da miedo es que siga tal cual está". Y justo después de ver esas imágenes de las que os hablo, como por curiosa casualidad, me encontré ésta:


"La vida de un animal vale más que la del humano que lo tortura". 

No soy creyente, así que no tengo el alivio de pensar en la justicia divina, ni en el karma, ni en ningún rollo espiritual. No creo que haya nada superior a nosotros que pueda influír en nuestras vidas, por suerte o desgracia. Sin embargo sí creo que recoges lo que siembras. Espero, de corazón, mientras intento que se me vaya el dolor con la cabeza debajo del ala, que ciertas personas tengan la cosecha que se merecen. Lo deseo con toda mi alma. 

martes, 18 de diciembre de 2012

Conversaciones con T.

Suena Hey there Delilah, de Plain White T's.

De mi vecina T. ya hablé aquí. Peculiar dónde las haya.

Hoy vino a visitar a Batty antes de que éste se vaya el jueves a su casa definitiva. Mi vecina lo tenía en el regazo sobándolo un poco (bastante) mientras él escarrapateaba intentando zafarse para ir a atacar por enésima vez al ratoncito rojo que tanto le gusta. Hablamos de lo que comentaba hace un par de posts, el gusto que da acariciarlos.

-Es que tienen un tacto muy agradable, es súper relajante notar su calorcillo -decía yo. 

-Claro, es que mira que cosa más mona este pequeñajo,  mira que suave y blanquito es, qué gusto da acariciarlo... Ahí están los japoneses, que tienen cafeterías de gatos y pagas 10 euros por acariciar al que tú quieras.

Yo sonreía y les miraba satisfecha, como una mamá a la que le dicen que su niño es muy guapo. Entonces ella continuó:

-Pero ojo, que si hay excitación sexual mientras los acaricias se trata de una parafilia.

Ante mi cara añadió:

-Que yo no me excito, pero para quién le pase. Vete a saber tú esas viejas que tienen tantos gatos...

Me cortó el rollo mimosón, todo sea dicho. 

sábado, 15 de diciembre de 2012

Y aquí ¿para cuándo?


Suena Tears on my pillow, de Clem Snide.

Se va haciendo camino al andar, claro. Celebré hace dos años con un post que Cataluña prohibía las corridas de toros (y los taurinos les acusaron de que lo hacían por razones políticas) convirtiéndose en la segunda comunidad autónoma (por detrás de Canarias) en tomar esta medida (a ver si viene pronto la tercera). También hay algunas ciudades y pueblos de otras comunidades que rechazan estos festejos, y muchas también tienen el título de ciudad libre de circos sin animales.

Cuando voy conduciendo y veo algún animal atropellado muchas veces tengo que parar el coche y asegurarme de que está muerto. No puedo seguir conduciendo con la idea de que dejé aquel pobre bicho moribundo. Por suerte o por desgracia todos por los que paré estaban muertos. ¿Y si un día me encuentro uno vivo? En el refugio de mi ciudad solo recogen animales unos días determinados por las mañanas, pero el animal necesitará el veterinario en ese momento, quizás un martes por la tarde, y no podrá esperar al jueves por la mañana, ¿debo pagar yo el veterinario? ¿no es competencia del ayuntamiento? ¿llamaría al Seprona? Leí hace un tiempo una noticia (ahora no la encuentro para poner el link) de un chico se encontró de noche un perro en la carretera (después se supo que no podía moverse debido a una enfermedad reumática). Estuvo con él horas hasta que consiguió que alguien viniese a por el perro (no recuerdo bien si fue el Seprona o Protección Civil pero creo que éstos últimos). Casualmente vino en un momento en el que él había ido a casa a por pienso y una manta. Cuando volvió y le dijeron que se lo habían llevado se le ocurrió dar una vuelta por la zona. Se encontró al perro abandonado en una pista forestal. Así funcionan las cosas aquí. Se limitaron a esconder al pobre animal.

Por suerte podemos celebrar hoy que en Italia el auxilio a los animales accidentados es obligatorio.


Aquí el enlace de la noticia. Poquito a poco el mundo se va educando y concienciando.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Siestas con A.

Suena Forget & Forgive, de Swan Fyahbwoy.

Revisando fotos me encontré éstas de hace más de dos años. Un fin de semana, una siesta. Me desperté y estiré el brazo hacia la cámara que por casualidad estaba en la mesa.









Nunca encontraré nada que me relaje tanto como el contacto con un animal.

jueves, 6 de diciembre de 2012

B (sí, en el cuarto de la lavadora) (Adoptado)

Suena Indestructible, de Robyn.

Era de noche y había llovido, y yo conducía de vuelta a casa. Lo ví reptando por la acera, más que caminar reptaba, de tan pequeño que era y tan encogido que iba. Nervioso olfateaba el suelo.  Pensé que tendría hambre y fuí a casa a por pienso.

Volví y lo estuve buscando un rato por la zona. Casi me había rendido cuando lo ví salir de debajo de un coche al otro lado de la carretera y cruzar de nuevo hacia donde había venido. Sentí una cosa muy rara que consiguió que se me saltaran las lágrimas. Creo que fue verlo tan chiquitín e indefenso. Estaba sucio, con un ojo lleno de mucosidad, y cojeaba de una patita. Además tenía catarrazo y estaba muy pachuchillo y parado. Cuando me vió ni siquiera supo esconderse, simplemente se sentó a medio metro. Cualquiera de esos salvajes que hay ahí fuera podría haberle hecho daño. Le eché el pienso y empezó a oler el suelo sin encontrarlo, le pasaba por encima buscándolo y no atinaba a localizarlo. Me llevé un susto porque pensé que no veía. Parece ser a causa del catarro les falla el olfato. Finalmente empezó a comer, aunque no mucho. Y entonces me miró, se le veía débil y rendido. Sentí mucha tristeza. Como si toda la injusticia que hay en el mundo me golpeara a través de la mirada de aquel gatito solo y mojado. Estuve un buen rato dudando y finalmente me lo llevé a casa. Si estuviera sano lo hubiese dejado, si le traía de comer sobreviviría. Enfermo fuí incapaz.

Catarro, una herida en la pata con una buena pelota de sangre, una fisura en el rabo, y todo un surtido de parásitos intestinales y pulmonares que sorprendió hasta a la veterinaria. Me dijo que si no lo hubiese recogido habría muerto. Y yo me eché a llorar en cuánto llegué a casa, no por él, sino por todos los que están en su situación y nadie ayuda. Lo tengo desde hace seis días y ya parece otro. La medicación le ha curado el catarro, le ha bajado la hinchazón de la pata, y está expulsando los parásitos. Unas gotas de lejía en el arenero bastaron para que aprendiese a utilizarlo.

He ido a ver si encontraba a sus hermanos pero no los he visto. La madre es una gata de la colonia más cercana a mi casa. Es una colonia pequeña, de unos cuatro o cinco gatos como mucho. Esta gata pare año tras año, he apartado de la carretera cachorros de anteriores camadas poco mayores que Batty,  muertos y atropellados. He hablado con la asociación protectora y vamos a intentar capturarla para esterilizarla y liberarla luego. No creo que lo consigamos, es tremendamente esquiva, no creo que entre en la jaula trampa ni aunque esté muerta de hambre pero hay que intentarlo, ¿no?

He pedido a los conocidos que pregunten si a alguien le interesaría adoptarle y estos días, ahora que ya está más recuperado, pondré fotos suyas en los foros y demás sitios que se me ocurran. Así que si vosotros conocéis a alguien en Galicia que pueda estar interesado no dudéis en comentárselo. Lo digo en serio, no puedo quedármelo. He traído a unos amigos y a una vecina a verlo, a ver si se enamoran y lo adoptan o por lo menos me ayudan a buscarle casa. Me han visto triste, porque ser testigo de la indefensión de los débiles siempre me deja el ánimo por los suelos. Para "animarme" me han dicho que es selección natural y que se trata de la supervivencia del más fuerte, que esto sucede en la naturaleza y que hay que aceptarlo. Yo solo atino a decir que estas cosas no deberían pasar, y me dicen que el mundo es así, y me miran como si estuviera loca por pretender que las cosas sean distintas. Entonces les hablo de los niños que se crían en las calles de India o Rusia, por ejemplo, si que se mueran enfermos sin atención en una alcantarilla es también selección natural, y si eso justifica no mover un dedo por evitarlo.

Estudio Biología, y algún día espero acabarla. Siempre me ha hecho mucha gracia la facilidad que tiene la gente para utilizar términos científicos sin tener pajolera idea. Una ciudad no es un medio natural. No me hables de linces ni tigres cuando conversemos sobre colonias de gatos porque no tienen nada que ver. La naturaleza no tiene nada que ver con la selva de asfalto y hormigón que son las ciudades.  El alimento es otro, las condiciones son otras, las normas otras.

Y mientras tienen en las manos al gato esquelético con los intestinos rebosantes de parásitos que acabo de rescatar, mientras maldigo el problema de las colonias callejeras, y todo el sufrimiento que conlleva a los pobres animales, mientras lo sostienen y lo acarician que no me hablen de selección natural y de que es así como debe ser, porque el sufrimiento nunca es normal, la muerte no es normal, la enfermedad tampoco. Decir que es normal es justificarlo y disculparlo, y luego ignorarlo. Un animal no nace para sufrir. La naturaleza no tiene como meta que los individuos sufran, todo lo contrario, su supervivencia y la de la especie. Un animal nace para vivir, reproducirse, y luego morir. Quizás siendo depredado por otro, quizás de viejo. Pero no a los dos meses atropellado en la carretera. Que una cría muera nunca es natural.

Tal vez resulte que yo solo puedo ser feliz en un mundo utópico, en un mundo ficiticio. El mundo es así, repiten, y antes de cerrar la puerta al despedirlos les digo que por eso no me gustan ni el mundo ni la mayor parte de su gente. 

No quiero encariñarme. Le llamo rata, mocoso, pulga y todo lo que se me ocurre para meterme con él. Él no se entera nada, sólo me sigue mientras limpio lo que ensucia llamándome con su encantador maullido ronco y suave. En cuánto me siento se sube a mi regazo y se deshace en mimos. Le sobo su barriga-globo y le pregunto cuándo piensa expulsar todos los gusanos. Enciende su motorcillo y ronronea hasta la extenuación. 

Miro sus ojos dulces y pienso que no todo está perdido. Mientras seres como él sobrevivan habrá esperanza. 




Por favor, si conocéis a alguien en Galicia a quien le pueda interesar tener un gatito habladle de B.  Y qué demonios, fuera de Galicia también. 

Por cierto, se llama así por Roy Batty, el replicante de Blade Runner. "Es hora de morir", es lo último que dice en la película. Este B ha salido peleón "¿Hora de morir? Chupadme las bolas". 

jueves, 22 de noviembre de 2012

Críos...

Me mola esta canción muy mucho:




Hace un tiempo fuí a una concentración frente al Concello de Sada en apoyo a la Protectora Gatocan (menuda cacerolada montamos). Cuando nos bajamos del coche vimos unos gatos en un solar que había justo enfrente. Se veía que alguien les llevaba de comer pero como había varios cachorros y nunca les sobra decidimos dejarles un saco de pienso. Al volver de la concentración pasamos por un súper, le dejamos el saco abierto lo más alejado que pude de la acera (había una alambrada en medio) y nos apoyamos en el coche dispuestos a sacar sonrisa boba mientras veíamos cómo comían. 

No nos duró mucho porque se acercó un señor con dos niños. El señor entabló conversación  con uno que pasaba y los dos enanos se pararon delante nuestra a mirar a los gatos. 

-Mira, hay gatos pequeños.
-Tócalo, a ver si se deja. 

El niño estira el brazo por la alambrada y los gatos se alejan del paquete de pienso. Cuando retira el brazo se disponen a comer de nuevo, sobretodo uno que parece que no ha comido en siglos. 

-Quítale el pienso, acércalo hacia aquí. 

Estoy a punto de decir algo pero veo que sus regordetes dedos no alcanzan el paquete así que me callo. 

Conducen entonces su atención hacia un cacharro con agua que hay al lado. Ellos tienen una botella de Fanta.

-¿Les echamos Fanta? 

Miran si el padre les ve. Uno destapa la botella. Mete el brazo por la alambrada y entonces, por suerte, es cuando el progenitor finaliza la conversación y se dirige hacia ellos, que vuelven a tapar la botella.

-Mira papá, hay gatos pequeños. 

-Sí, ya veo. Están comiendo.  

No sé si debí decirles algo. Decirles que son gatos que no tienen casa y que necesitan estar tranquilos y comer mucho para estar sanos y no enfermar. Porque si enferman nadie los va a cuidar. O que los gatos no toman Fanta, y tienen que beber mucha agua porque son delicados del riñón, y que no está bien estropearles el agua. Y que si a ellos les gustaría que le echaran Fanta a su leche del desayuno si no les gustase la Fanta. O simplemente,  "Ni se te ocurra hacer eso cabróndemierda". 

Tengo unos amigos que están pensando en tener un niño. Tienen dos gatitas y la chica ya se está comiendo la cabeza sobre cómo actuarán las gatas con el bebé. Yo creo que si se consigue sacar tiempo para hacerles algo de casito todo va a ir bien. Si llega el bebé y las gatas son un cero a la izquierda y molestan aquí y allá y hasta donde no están... pues igual hay problemas. Yo, la verdad, soy más de preocuparme qué les hará el bebé a las gatas, a las pruebas me remito, que los niños a veces son muy inconscientes. Supongo que todo está en la educación que se les dé. Ayer mismo ví un vídeo de unas chicas de una protectora que iban a dar una charla a una clase. Los niños eran de unos 4 años, y algunos, señores, ¡no sabían acariciar al perro! No hablo de pautas de presentación, dar a oler tu mano primero ni nada de eso... hablo de que lo tocaban como quien aplasta una mosca, de una forma brusca, sin ninguna ternura, como quien da un manotazo a un mueble. Lo dicho, educación, coño, educación. Aprender a tratar un animal es tan importante como aprender a dar las gracias cuando te hacen un regalo.

Os dejo con este vídeo de un gato-niñera.  El gato es clavado a mi T. Clavadísimo. 




lunes, 19 de noviembre de 2012

Más rescatadores...

Que me repito, ya lo sé, pero es que he visto esto en "Cuánto gato" y no he podido resistirme...  

(La imagen es tan larga que si la pongo aquí no queda bien).

Edito y os pongo algunos más (es un vicio):

Chúpame las bolas

Ese pequeño amigo

lunes, 5 de noviembre de 2012

Me gustan los lunes: Bella y los que sí rescatan animales

Suena Whiskey in the jar, de Metallica. 

Bella es una osezna que tuvo la peligrosa idea de bajar a la ciudad mexicana de Zaragoza en busca de comida. Miembros del equipo de bomberos y de protección civil de la zona recibieron el aviso para capturarla. Y decidieron hacerse un par de fotos con el animalito.



Observad a la docena de gañanes. Qué viriles se sienten, ¿eh?, qué machos, qué valientes y osados sometiendo y vejando a un ser más débil. Puñeteros cobardes. Una buena patada en los huevos le metía yo a cada uno. Y dos sopapos en la cara a esos niños que sonríen.

Como véis se les fue la mano. Bella tenía el hocico sangrando abundantemente (se ve mejor en otras fotos) y  varias heridas en el cuerpo. Está aterrorizada, como para no estarlo, pero por suerte está viva.

Fue liberada semanas después en su hábitat, aunque es posible que el hambre le haga acercarse de nuevo a la ciudad. Estas fotos causaron mucha indignación, tanto en el país como fuera de él, y, seguramente gracias a la presión popular, la Secretaría de Medio Ambiente mexicana comunicó que los cinco anormales de la foto que sujetan patas y cabeza de la osa serán condenados por saltarse a la torera los protocolos de actuación para atrapar a animales salvajes de forma que se les cause el mínimo daño posible.

Bella sobrevivió y es libre. En la Sierra a la que pertenece. A salvo de monstruos. Quedémonos con eso.

Cuando hay una catástrofe (huracán, incendio, inundación...) siempre me acuerdo de los que nadie habla en esos casos. Los animales. Que parece que no son víctimas, que ellos no se queman ni se ahogan.Que ellos no pierden su hogar, ni pasan hambre, ni miedo, ni frío. Por suerte cada vez hay más asociaciones que se dedican a actuar en estos casos (tengo pendiente un post sobre el tema). Por lo de pronto quedémonos con algunas imágenes de gente que sí son osados y valientes, con empatía y compasión, gente a la que yo sí considero héroes y rescatadores y que sí merece mi aplauso. 

Rescatados de incendios:












Este gatito se había metido en el motor de un coche:




Este perrito fue sacado del maletero de un coche en el que su dueño lo había dejado a pleno sol:




Y dos imágenes que me sobrecogen el corazón cada vez que las veo:









Cuánto le debemos a los animales, ¿verdad? Compartir convivencia, conocerlos, enamorarse perdidamente de ellos y amarlos es de las mejores cosas que tiene la vida.

Son ellos los que nos salvan a nosotros.

sábado, 3 de noviembre de 2012

El cuarto de la lavadora: B y S (Adoptados)

Me llaman el jueves pasado para ver si me puedo quedar con dos gatos hasta el viernes al mediodía, que será cuando venga a recogerlos la adoptante. 

B y S salieron de una colonia callejera. Los dos tienen Calicivirus por lo que tenían que irse a un sitio donde no hubiese otros gatos sanos, para evitar contagios. Por fin apareció C., que se los va a llevar a su casa, que está en el campo, y donde van a tener mucho sitio para corretear. 

A B no le gusta nada estar encerrado y se pasó todo el rato maullando, noche incluída. La que montó con el arenero no tiene nombre. Por la mañana, cuando fuí a dónde ellos, yacía tal que así, agotadito debía estar. Estuve un rato trasteando por allí y él seguía durmiendo, roncando suavecito. Cuando despertó empezó a maullar de nuevo hasta que le dí de comer (Es increíble lo que come ese gato, ya me habían avisado). Cuando se pone demasiado tonto y escandaloso S le da un guantazo. Y se calma.


S es un amor. Aquí sale enfadada porque el transportin no le gusta a nadie. Es muy tranquila y mira todo con ojos serenos e inteligentes.


Los dos estarán a estas alturas pasándoselo pipa en una aldea orensana.

viernes, 12 de octubre de 2012

Perros de cuneta, de Antonio Gala

No hay animal más triste que un perro de cuneta. Cuando llega el verano, buscan con la punta de su frágil hocico el imposible camino de regreso a casa. Han sido despojados del collar, rebajados a la categoría de engorro que se tira cual mueble viejo para la hoguera de San Juan. 

Puede que el perro sea el mejor amigo del hombre pero no todos los hombres merecen ser amigos de los perros. El verano pasado viajaba yo hacia el sur, por carretera, como siempre. Me habían invitado a inaugurar un centro cultural que llevará mi nombre en una calle que incomprensiblemente todavía no lo lleva. Por prudencia, yo procuraba no mirar el paisaje para no tropezarme con el melancólico desconsuelo de esos animalillos abandonados a su perra suerte. Una vez dejan de ser cachorros, ya no son el capricho de infantiles y estridentes aprendices de matarife y conviene borrar las pruebas del delito. La infancia es, siempre lo he dicho, la escuela de los desalmados. Aunque no quería, en un momento dado miré fugazmente hacia afuera y allí le ví, perro sin dueño ni más rabia que el olvido. Nos detuvimos, claro, para recojerlo y adoptarlo. Lo acaricié, lo abracé e intenté aplacar sus temblores con silencio y respeto, dos formas de mudo y mutuo sentimiento. 

Era de noche. A la carretera la engulló un paisaje que le rezaba a la Luna con la oración monocorde de los grillos. Sentí que el perro se dormía y percibí el latido de su corazón, costalero en la cuesta de Iscariote. Así seguimos, yo preguntándome qué clase de animal podía haberle abandonado, acostumbrándome a sus jadeos de jubiloso pedigüeño. A lo lejos, las estrellas fugaces rasgaban el telón tejido por San Lorenzo. Si cierro los ojos, puedo oler los días que siguieron: mis perrillos y yo, en un campo de amapolas, brincando y jugando. Cada nuevo perro es una aventura y me produce una desazón parecida a la que experimento en las noches de estreno, cuando la obra todavía es un esperanzador melón por abrir. Enigmático, el perro dormía entre mis brazos, ajeno a la realidad de desastres e injusticias que desgranaba la radio. Cerca de Córdoba, nos detuvimos. Se escuchaban, lejanas, bulerías rociadas con esdrújulos acordes de bordones y palmas. El perro se despertó. Nos miramos. "Te llamarás Azahar", le dije casi entre susurros, "porque es una palabra que nadie pronuncia mejor que yo".

Antonio Gala.

lunes, 17 de septiembre de 2012

En una alcantarilla puede haber tesoros escondidos...



¿Y quién va en ese transportin?


Pues Scofi, un peluchín buenazo al que las chicas de la Asociación Abeiro (aquí su FB) recogieron de debajo de unos coches hace más o menos un mes. No saben si lo abandonaron o se escapó, sólo que tiene inmunodeficiencia y que por lo tanto solo puede estar en un hogar donde los otros gatos (de haberlos) también la tengan. 

Por ahora se va a quedar en la protectora de animales Gatocan, de las que os dejo unas fotillos del maravilloso espacio en el que tienen sus gatos. Seis  parcelitas en total. 





Y de camino a casa mirad qué cosa más bonita me encontré:


Son dos gatitos aún muy canijos que se refugian en esta alcantarilla. Tenían agua y según he entendido una persona les da pienso, así que por lo menos hambre no pasarán. 

No sé qué tienen los gatos que me ablandan el corazón hasta límites insospechados. Como plastilina me lo dejan. 

martes, 11 de septiembre de 2012

El cuarto de la lavadora

Hace tiempo estuve unos días cuidando una gata, (lo cuento aquí) se trataba de Micha, una gatita a la que su dueña (es un decir, como dijo Eva, los gatos no tienen dueño) estaba dejando morir. Un perro la había mordido en la oreja y al no recibir cuidados se le había infectado. Por ciertas razones no pude poner las fotos por entonces pero las pongo ahora. Aquí la tenéis cuando llegó al veterinario:


 Como véis el aspecto general es penoso. Cuando un gato está tan sucio y desaliñado es que no puede lavarse a sí mismo. A veces por problemas en la boca, otras, como éste caso, porque sencillamente no tiene fuerzas de lo enfermo que está. En la foto no está dormida, estaba tan débil que apenas se movía. Lo que quedó de la oreja después de que la mordiera el perro hubo que amputárselo porque era tejido muerto.


El collar isabelino le duró justo para la foto (ahí ya estaba en mi casa) y hasta que se despertó. A la tercera vez que se quitó collar y vendaje y yo se lo puse de nuevo pensé "Bueno, a ver, está claro que es terca y no lo quiere. Si no se toca la herida se la dejo sin tapar". Y firmamos las dos una tregua con ese acuerdo tácito. El veterinario me aseguró que si no se lo ponía se acabaría rascando porque con los días se le secaría la piel del corte y le picaría. Pero no, porque yo se lo mojaba un par de veces al día con betadine y se le iba curando sin resecarse. Un par de días después la bañé. Mi viejita (tiene ya doce años) se agarraba con sus patitas escuálidas a todo lo que se le ponía a tiro por lo que también nos lavamos al tiempo el suelo, las paredes, mi pareja y yo. Finalmente la puse encima de una toalla y la secamos poniendo el secador muy bajito para que no se me asustara. Al principio me miraba con cara de "Zorra estúpida, ésta me la pagas" pero luego se le fueron cerrando los ojillos y el calorcito del aire la fue dejando prácticamente dormida. 

Al final ya me iba queriendo un poquito (o eso me imagino yo, que también puede ser). No quería agobiarla así que no le andaba encima salvo cuando tenía que hacerle las curas. Un día entré y me puse a ordenar unas cosas de allí, ella estaba en su camita y me maulló. Ni estaba mala, ni tenía hambre (tenía comida) ni nada, simplemente maulló para llamar mi atención y que le hiciera caso. Mi nena... si la viera de nuevo me la comía a besos.

Me gustaría enseñaros fotos del día que se fue, aún no totalmente recuperada pero con mucho mejor aspecto. Las borré. Le cogí mucho cariño a ella y su medio bigote hitleriano y el día de su partida fue muy triste para mí. Aún así mereció la pena. Es como en el capítulo 21 de "El principito".

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:
- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.
- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.
- Claro – dijo el zorro.
- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.
- Claro – dijo el zorro.
- Entonces no ganas nada !
- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo. 

Ella me domesticó, se cameló mi corazón con su mirada de mala leche y su cuerpecillo sucio y herido. Me enamoró porque estoy segura de que no se rindió en ningún momento de esos quince días que pasó tirada sin que nadie le hiciera caso a su herida. Los gatos son así. Y claro que gano, aunque no la vuelva a ver, gano la sonrisa boba que tengo en la cara al hablar de ella. Es una campeona, una superviviente.


El cuarto de la lavadora ha tenido que hacer de hospital otra vez. Se llama Cris.


Cris pertenece a una colonia que cuida una señora de mi ciudad, ayudada por una asociación con la que colaboro. Llevaba bastante tiempo pachucha pero como no tenían donde meterla esperaban a que se recuperara por sí misma o a que surgiera un hueco en las casas de acogida. El otro día publicaron esta foto porque ya no podían esperar más. Además de un corte en la garganta, babeaba mucho y respiraba fatal. Todo el rato que estuvo la chica con ellos estuvo así sentada, sin moverse. Me dió una pena tremenda cuando ví esa foto. Bastante malo es estar en la calle, sobretodo los inviernos, para encima estar enfermo, débil y con dolor. Fuimos con la jaula trampa y la llevamos al veterinario. Tiene rinotraqueitis, una enfermedad común en los gatos que además de ser muy contagiosa puede causar la muerte si no se trata. Por si alguien se está preguntando si no contagiará a mis dos gatos decir que no, estando vacunados no hay peligro (aunque también ayuda que no está en contacto entre ellos).


Aquí la tenéis tres días después de haber pasado por el veterinario a recibir un chute de antibiótico (la foto no es de las mejores, ya). Si me oye llegar a la puerta normalmente lo que veo al abrir es su culo antes de meterse en una caja que le tengo al lado. Es callejera de pura cepa, desconfiada a más no poder. Ahí la pillé porque me acerqué a la puerta sin hacer ruído y la abrí de golpe. Curiosamente se quedó donde estaba, incluso mientras le echaba de comer. Eso sí, sin quitarme ojo. Quizás mañana o pasado me anime a intentar sobarla un poco. 

Cuando se fortalezca se la esterilizará y volverá a soltarse en la colonia donde estaba, ya que es un sitio más o menos seguro. Y espero que no vuelva a enfermar.

Ando metida también en intentar ayudar a una gata de un pueblo cercana, obviamente casera, que está en la calle. Si se le hacen los test y da positivo para la inmunodeficiencia pueden recogerla en otra asociación con la que también colaboro (solo son dos, que parece que no paro) porque tienen sitio en la caseta de ellos (están separados de los gatos sanos) pero si no... tendrá que volver a la calle, con suerte podrán reubicarla en una colonia donde esté más segura que sola como está ahora. 

Los refugios y casas de acogida están a tope. Pero hasta arriba. Aún tienen gatitos de las camadas de Junio y ya vienen los de las de Otoño. Y un montón de casos de gatos que necesitan medicación, y una casa donde estar mientras tanto, como el caso de Cris. Otro caso que conozco es el de una camada de cuatro gatitos, también callejeros, que necesitan una casa en la que estar mientras se le cura una infección tremenda que tienen los cuatro en los ojos. Solo serían unos días, un par de semanas como mucho. Yo lo haría encantada si no tuviera a Cris, que aún se irá para la semana o la próxima. 

Lo que quiero decir con todo esto es que si estáis pensando en adoptar un gato, hacedlo ya, es el momento. Si no os atrevéis y queréis ver cómo va la cosa primero tenedlo en acogida, a modo de prueba primero. O tened un gato (o dos) mientras se le encuentra adoptante. Si queréis algo más temporal podéis ayudar prestando también vuestro cuartito de la lavadora, como yo, a modo de enfermería. Contactad con asociaciones de vuestra zona e informaros de cómo colaborar.

La mayoría de los que me leéis estáis concienzados de sobra, pero por si acaso llega alguien que se lo está pensando, no quería dejar pasar la oportunidad de animarle. 


domingo, 2 de septiembre de 2012

Me gustan los lunes: Usak y Voyta

Usak tenía el hocico amordazado. Y las patas atadas. Y estaba dentro de un contenedor de basura. Su destino era morir aplastado entre restos de comida y bolsas de plástico. Hasta que Voyta abrió la tapa del contenedor e interrumpió el estúpido devenir de las cosas. 


Voyta es un señor checo que buscaba algo que comer cuando afortunadamente abrió aquel contenedor, no pasa por su mejor momento pero no dudó en salvar al perro. Por las calles de Cádiz pidió limosna para los dos y cuando reunió el dinero suficiente le compró pastillas para desparasitarlo. 

Marina, coordinadora del PACMA en Cáceres, se encontró con ellos y Voyta le contó su historia. Le contó también que tenía miedo de que la policía le quitara al perro, que ya estuvieron preguntándole por la cartilla sanitaria del animal. Él estaba intentando ahorrar para vacunarlo y ponerle el chip pero no sabía cuándo iba a conseguir juntar ese dinero. Marina lo llevó a una clínica veterinaria y allí les pagó vacunas y chip, para que nadie pueda separarlos. 

Como dice Marina "Aquellos que abandonaron a Usak quizá lo tenían todo, pero estaban vacíos. Voyta no posee nada, ni siquiera un techo donde pasar la noche, pero ahora es un hombre rico. Tiene a su lado a alguien que jamás le abandonará."

Usak ya casi ha olvidado la oscuridad del contenedor pero aún no quiere separarse ni un metro de Voyta. 

La historia la leí en el blog de PACMA. Como ellos mismos dicen es un ejemplo más de que querer es poder, y de que deshacerse de animales por problemas económicos no es más que una excusa para hacer algo que ya se deseaba hacer desde hace tiempo. No es más que puro egoísmo e irresponsabilidad.

No importa los medios que tengamos a nuestro alcance, el que tiene corazón lo tiene con o sin dinero, y el que no lo tiene seguirá siendo una caja de hojalata hueca aunque tenga millones en el banco. 

Viva Voyta, y todos los que son como él.

Edito: Posnada, que me he liado con el calendario y la he programado mal, que tenía que ser para el lunes.



domingo, 19 de agosto de 2012

Animales en el arte I: El perro y el gato de Giacometti

¿Conocéis el estupendástico blog "El gato en el arte", de Alice? Yo soy fan. Nos muestra las obras (principalmente poemas y pinturas) que los artistas han dedicado a los gatos. También publica numerosas citas referentes a los felinos, la mayoría de las cuáles cualquiera de nosotros firmaría.

De ese blog ha venido el empujoncito final que necesitaba para germinar una idea algo olvidada. Hace tiempo que tenía en mente comentar algunos cuadros y esculturas que me gustan de forma especial pero al final me he liado la manta a la cabeza y le he dado una etiqueta y todo (yo soy así de espléndida) con la intención de darle una sección fija. Y es que animales hay muchos, y el arte es muy amplio (literatura, cine, arquitectura, escultura, pintura, música...). Quizás estos posts no tengan demasiado éxito pero a mí me hace ilusión, así que os aguantáis. 

"El perro" y "El gato", de Giacometti.

Alberto Giacometti fue un escultor y pintor suízo que en 1951 comenzó estas dos obras.

El estilo de Giacometti le da a sus trabajos una apariencia débil e inestable, quizás queriendo poner de manifiesto la fragilidad de la vida, según suponen algunos. En las dos esculturas se trata de representar tanto la forma como el carácter de ambos: el perro aparece en una posición mucho más dócil que el gato, que pasea arrogante y soberbio. Me gustan las ligeras curvaciones de patas y colas, que aumentan la sensación de que los animales están pasando en ese mismo instante por delante tuyo.


martes, 14 de agosto de 2012

Schoep y John

Parece ser muchos ya conocen esta historia, yo acabo de leerla y como es la culpable de dos lagrimones mañaneros aquí os la dejo. 

John rescató a Schoep cuando este no era más que un cachorro. Han pasado diecinueve años desde entonces y la artritis se ha cebado con los viejos huesos del perro. A menudo van al Lago Superior, el mayor de los Grandes Lagos de Norteamérica. La alta flotabilidad del agua ayuda a Schoep a relajarse y le alivia el dolor, quedándose dormido plácidamente.



La imagen me ha hecho pensar en el maravilloso vínculo que se crea a veces entre animales y personas. Y en toda esa gente que jamás será capaz de sentirlo (como los trogloditas que cada verano organizan el Toro de la Vega).  Un vínculo que la mayoría de la gente, por desgracia, infravalora. 

La noticia la he leído en Schnauzi. Allí tienen dos errores que he visto en otras páginas hablando de lo mismo: el nombre del perro no es el correcto y el dato de que las aguas del lago son muy calientes tampoco. Está a unos 4 ºC. Son dos detalles tontos, al perro no parece que le importe lo más mínimo la temperatura del agua.

lunes, 30 de julio de 2012

Mis lagartijas

En casa tenemos una buhardilla que aún está sin terminar. El suelo de cemento cubierto con cartones y alfombras viejas para que no se levante tanto polvo. Las paredes son de ladrillo aún sin recebar, y lo más importante, sin aislar. Cuando hace sol aquello es un horno. Seca la colada en tiempo récord. 

Aguanto muy mal el calor. Como buena norteña soy bicho de lluvia y frío. En estas tardes tan calenturientas bajo persianas y calculo estrategias para crear algo de corriente de aire fresco. Vuelo a la nevera a cada rato a buscar bebida fría. Ando medio en bolas por la casa.  La tarrina de sorbete de limón y yo nos hacemos amigos inseparables.

Los gatos, con su manto de peluche. Pobrecicos qué calor pasarán ellos, ¿verdad? Pues no, por lo menos los míos no. En esas tardes me dejan sola con mis calores y sofocos y se van a la buhardilla, perdón, al horno. A incinerarse vivos allá arriba.  Y por si fuese poco a veces aún buscan el sol cual lagartijas. De vez en cuando subo a verlos y a hacerles mimos. Hasta les he llevado un cacharrito con agua para que no se deshidraten. 

Ahí los tenéis: 




Y como la última vez parece que os gustó os meto algún gif más que he sacado de ¡Vaya gif!

























jueves, 28 de junio de 2012

Pues veréis...

... que he publicado en la entrada anterior un enlace sobre unas águilas muy molonas. Y llevo peleándome con blogger desde ayer pero aún no he conseguido que esa entrada aparezca en el Reader, ni en los blogsroll (¿Se escribe así?) de la gente que me tiene en ellos ni nada de nada. 

No sé porqué. Pero algún día lo averiguaré. 

Por eso publico ésto, en plan aviso, Pongo el enlace y todo... ¡Pasen y vean! ¡Pasen y vean!

Águilas en directo

Se trata de un nido de águilas pescadoras en un bosque de Estonia. Unos investigadores les han puesto una cámara y se ve en directo todito todo. Me ha parecido fascinante.

La primera vez que la ví la pantalla me aparecía totalmente en negro. Estuve un par de minutos pensando si había fallado la conexión o algo hasta que me dí cuenta de que... ¡era de noche! Desde entonces tuve la suerte de ver un par de veces a los aguiluchos, son tres, y los tres muy feos pero encantadores al mismo tiempo. Acabo de mirar y precisamente ahora la imagen es mala, espero que lo arreglen pronto y a quiénes os interese podáis verlo.


Aquí os dejo también una captura de hoy mismo.  Podéis ver como una de las águilas llega con un trozo de pescado (lo lleva en la pata derecha) y como se dispone a dárselo a los polluelos.