miércoles, 28 de marzo de 2012

La sociedad inmunodeprimida

Hace un par de días empecé a leer un artículo muy interesante en vaya a usted a saber qué web o qué blog. Como en ese momento tenía que irme y quería leerlo con calma decidí que lo haría más tarde. No me acuerdo de dónde estaba el dichoso artículo así que no he podido leerlo. He buscado en google, en mi historial y en todo lo que podía buscar, y no hay manera.

No sé si el autor (que me perdone por no citarlo) le llamaba exactamente así, pero en el artículo desarrollaba la idea de que nuestra sociedad está inmunodeprimida. El sistema inmunológico permite a un organismo identificar a los elementos peligrosos y eliminarlos evitando el daño o la enfermedad. Un organismo inmunodeprimido no es capaz de protegerse a sí mismo, su sistema de defensa falla, poniendo en peligro su bienestar, la inmunodepresión de la sociedad nos pone en peligro a todos nosotros. 

Daniel Zamudio era un chico chileno homosexual. Cuatro personas lo torturaron durante seis horas porque no soportaban la idea de que se acostara con hombres. Daniel estuvo en coma casi un mes, finalmente falleció. Con lo que los agresores calificaron de simplemente "unas patadas" consiguieron que según he leído ni siquiera se pudieran aprovechar los órganos. Da idea de la brutalidad de la agresión. 24 años duró Daniel en el mundo porque cuatro elementos peligrosos no fueron controlados a tiempo. Tenían antecedentes por otras agresiones.

Hace poco leí también como rescataron a un perro cuyo dueño iba a enterrar moribundo. Le había atado las patas con bridas y lo había golpeado hasta cansarse. 

Con ninguno de estos elementos, de estos patógenos, parásitos infectos, querría compartir ascensor, ni café, ni ciudad, ni mundo. Sin embargo los primeros probablemente no pasen mucho más de cinco años en la cárcel y el segundo tendremos suerte si le ponen una multa. Estamos en una sociedad que, definitivamente, no sabe defenderse a sí misma, no sabe aislar los elementos peligrosos, dejándolos otra vez circulando por nuestras venas a las primeras de cambio. No me siento protegida por esta mierda de sistema inmunológico. Mis gatos salen todas las noches a dar un paseo nocturno (vivo en una urbanización, tranquila, poco tráfico) desde que están conmigo, hace cuatro años. Una vez T. llegó con la cadera rota. No fue por el ataque de un perro, porque lo atropellaran, o porque tuviera una caída fortuita, fue porque un desgraciado se creyó con el derecho de darle una buena patada. Cualquier día nos daremos cuenta de que todos estamos tan desprotegidos como él cuando sale a la calle. Pueden atracarnos, acuchillarnos, violarnos o darnos una paliza porque dormimos entre cartones, besamos a gente de nuestro mismo sexo, o tenemos la piel oscura, pueden hacerlo y no pasaran aislados mucho más tiempo del que tardemos nosotros en recuperarnos. 

Nunca pensé que lo diría yo, pero igual es cierto que defendiendo los derechos de los neonazis homófobos se pone en peligro los nuestros, los de Daniel.

Edito: Por si ha dado otra impresión, yo tengo esperanza, en el mundo hay también gente maravillosa que hace cosas valiosas y estupendas. Creo que la rueda está girando y que vamos por buen camino, aunque lentos. Lo que quiero decir en el post es que debemos ser mucho más duros con las malas personas, tanto con el que asesina o viola, como con el que maltrata a un animal. No creo en la pena de muerte, pero sí en que si un individuo es peligroso y no sabe convivir en sociedad, hay que aislarlo. Bien aislado y durante un buen puñado de años. Para eso están las cárceles. La ley tiene que ser mucho más dura con quién realmente se lo merece. Esa es mi opinión. 

sábado, 3 de marzo de 2012

El saber no ocupa lugar, que suelen decir

Haciendo click aquí y click allá llegué al blog de Liebreblanca. Allí encontré estas dos muestras de cómo hacer un comedero y un bebedero para cuando alimentemos animales de la calle. Cuando alimentaba a Leni el comedero lo hacía también a partir de una de estas garrafas, simplemente haciéndole un agujero para que metiese la cabecita. Este es mejor porque cabe más pienso y no tienes  que ir todos los días (cuanto menos nos vea la gente, mejor). Bueno, venga, va, callo y lo pongo ya.