jueves, 5 de abril de 2012

Gato estúpido


Este es T. Tiene cara de malo, y lo es. Si se te ocurre tocarle la barriga una única uña le basta para abrirte en canal. Dos colmillos que le asoman, "¿dónde vas, vampirillo?". Le encantan las gomas del pelo. También, como a mí, la carne de pollo. Es un chico duro, cuando se te sube al regazo se para el mundo, y está un ratito, "pero sin sobeteos ni esas cosas de nenas, ¿eh?", me dice con sus ojos amarillos. Se tumba entre el monitor y el teclado, con una pata en medio de la pantalla, y la cabeza apoyada en el ratón. Sabe que es el mejor boicot para conseguir lo que quiera. "Bueno, T., ya me hartaste". Flis, flis. Corre hasta la alfombra. Se lame y se acicala. Y vuelta de nuevo, terco y cabezota hasta que consigue que le dejemos salir a su paseo nocturno. 

A veces me hace desesperar, pero como dice Zuviëh, al que lo dañe tanto a él como a A., lo mato. 

Ayer eran las dos de la mañana y aún no había regresado. Salí a dar una vuelta. El gato A. quiso venirse. No me dejaba acercarme a la carretera grande que pasa cerca de aquí. A las tantas de la mañana sus chillidos sonaban en la calle como agujas clavándose en los tímpanos. Si me alejaba demasiado se plantaba en medio de la acera y empezaba a chillar. Volví a casa y lo metí dentro. Dí vueltas y más vueltas. Cogí el coche y fuí por los alrededores. Regresé a casa y me metí en la cama. Y de la cama a la ventana. Según pasaban las horas cada vez más espaciadamente. Primero cada cinco minutos, luego iba tardando más y más hasta que era cada media hora, el momento en el que miras y no está no es agradable. Conseguí dormirme pero soñé que estaba tirado en una cuneta, herido pero vivo, así que cogí el coche de nuevo y estuve una hora dando vueltas. "Gato estúpido", pensaba, y lloraba. Volví a casa. A la cama otra vez. Nos íbamos a quedar en tres. Ya no íbamos a ser en casa cuatro gatos, solo tres. Mi gato A. estaba en la ventana. Empezó a maullar. Me levanté y allí estaba T. Bajé y le abrí. Lo miré bien por si venía herido. Nada, perfecto. Lo abrazé... gato estúpido... se desembarazó de mi abrazo y bajó rápidamente a cagar al arenero. Y luego a hincharse de pienso. Y luego a dormir en el medio de la cama y hacer que como siempre a mí solo me queden veinte centímetros. Por si hubiera tenído poco, cuando por fin me quedé dormida soñé que no había llegado a casa, que eso había sido un sueño. Me incorporé asustada para ver si estaba en la cama. Y allí estaba. Menos mal.

Gato estúpido... si no le quisiera tanto le... le... yo no sé qué le haría. 

(Léase también "Chucho cabrón", de Bailando con gatos )

11 comentarios:

  1. El mio no sale de casa, pero a veces suele salir al tejado del edificio, nosotros tenemos las llaves y hay veces que le abrimos para que salga un rato.El otro día se nos murió Blaspi, el canario, y como teníamos unas macetas en el tejado le enterré en una de ellas, entonces aprovechó él para salir, y ya estaba oscureciendo, yo venga a llamarle para que viniese a casa y él ni caso, ya creí que se había caído, me veía gateando por el tejado cuando el señor asomó el morro y se vino donde mí, que mal lo hacen pasar, pero se les quiere tanto que se les perdona, T es precioso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo, sí, hacen lo que quieren y cuando quieren. Muy libérrimos ellos :)

      Eliminar
  2. eso es el amor. cuando te precupas tanto que lo matarías, pero luego lo ves y te lo comes a besos. Yo no dejo que ron salga, pero a veces también me hace enfadar... aunque me dura segundos el mosqueo. Y de cara de malo nada. T es precioso. es como una panterita salvaje.
    un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los malditos. Los queremos con locura y nos volvemos locas sólo de pensar que alguien o algo les pueda hacer daño o les pueda dar un sólo segundo de sufrimiento. Sólo quien los quiere puede entenderlo. :-) Me alegro de que encontraras a tu pequeño minino estúpido sano y salvo...

      Eliminar
    2. Gracias, Eva. Pues sí, poco pueden entenderlo. Ya tengo a mi madre "a ver si por un hijo te preocupas así". Mira, esa también es pa matarla a veces.

      Eliminar
    3. Naar, hija, que no me deja contestarte, no sé porqué. Decía que si el mío es una panterita y el tuyo un gato montés, imagínate si los juntamos :)

      Eliminar
  3. A veces monto un drama porque no soy capaz de encontrarlos dentro de casa (los míos no salen a la calle) y pienso que igual se han escapado al abrir la puerta y me imagino la cantidad de cosas terribles que les pueden haber pasado... mientras ellos me observan desde debajo de la cama o desde dentro de un armario.
    No me quiero ni imaginar el numerito que montaría si pudieran salir a la calle!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi vecina deja salir el suyo al jardin. Un día a las ocho de la mañana me llamó llorando neurótica perdida diciendo que se le había escapado, y que tenía que irse a trabajar y que si la podía ayudar. Ella se fue a trabajar y yo estuve buscandolo por las calles cercanas casi una hora, hasta que al pasar por delante de su casa... ¡lo veo en la ventana de la cocina! Cuando la llamé para decírselo la pobre se moría de vergüenza.

      Eliminar
  4. Hola Abisal, mi madre ha pasado por algún momento así de angustia, ahora le ocurre a veces con Carlitos, pero el bote de pienso sonando, suele hacerlo venir al galope.
    Gracias por pasar a desearme cosas buenas. Y me ha gustado tu blog.
    saluudos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchos mimos Efi, que te recuperes. Y gracias por la visita :)

      Eliminar
  5. Bufff que mal rato debiste pasar..que suerte que supo volver!!

    ResponderEliminar