lunes, 30 de julio de 2012

Mis lagartijas

En casa tenemos una buhardilla que aún está sin terminar. El suelo de cemento cubierto con cartones y alfombras viejas para que no se levante tanto polvo. Las paredes son de ladrillo aún sin recebar, y lo más importante, sin aislar. Cuando hace sol aquello es un horno. Seca la colada en tiempo récord. 

Aguanto muy mal el calor. Como buena norteña soy bicho de lluvia y frío. En estas tardes tan calenturientas bajo persianas y calculo estrategias para crear algo de corriente de aire fresco. Vuelo a la nevera a cada rato a buscar bebida fría. Ando medio en bolas por la casa.  La tarrina de sorbete de limón y yo nos hacemos amigos inseparables.

Los gatos, con su manto de peluche. Pobrecicos qué calor pasarán ellos, ¿verdad? Pues no, por lo menos los míos no. En esas tardes me dejan sola con mis calores y sofocos y se van a la buhardilla, perdón, al horno. A incinerarse vivos allá arriba.  Y por si fuese poco a veces aún buscan el sol cual lagartijas. De vez en cuando subo a verlos y a hacerles mimos. Hasta les he llevado un cacharrito con agua para que no se deshidraten. 

Ahí los tenéis: 




Y como la última vez parece que os gustó os meto algún gif más que he sacado de ¡Vaya gif!