domingo, 19 de agosto de 2012

Animales en el arte I: El perro y el gato de Giacometti

¿Conocéis el estupendástico blog "El gato en el arte", de Alice? Yo soy fan. Nos muestra las obras (principalmente poemas y pinturas) que los artistas han dedicado a los gatos. También publica numerosas citas referentes a los felinos, la mayoría de las cuáles cualquiera de nosotros firmaría.

De ese blog ha venido el empujoncito final que necesitaba para germinar una idea algo olvidada. Hace tiempo que tenía en mente comentar algunos cuadros y esculturas que me gustan de forma especial pero al final me he liado la manta a la cabeza y le he dado una etiqueta y todo (yo soy así de espléndida) con la intención de darle una sección fija. Y es que animales hay muchos, y el arte es muy amplio (literatura, cine, arquitectura, escultura, pintura, música...). Quizás estos posts no tengan demasiado éxito pero a mí me hace ilusión, así que os aguantáis. 

"El perro" y "El gato", de Giacometti.

Alberto Giacometti fue un escultor y pintor suízo que en 1951 comenzó estas dos obras.

El estilo de Giacometti le da a sus trabajos una apariencia débil e inestable, quizás queriendo poner de manifiesto la fragilidad de la vida, según suponen algunos. En las dos esculturas se trata de representar tanto la forma como el carácter de ambos: el perro aparece en una posición mucho más dócil que el gato, que pasea arrogante y soberbio. Me gustan las ligeras curvaciones de patas y colas, que aumentan la sensación de que los animales están pasando en ese mismo instante por delante tuyo.


martes, 14 de agosto de 2012

Schoep y John

Parece ser muchos ya conocen esta historia, yo acabo de leerla y como es la culpable de dos lagrimones mañaneros aquí os la dejo. 

John rescató a Schoep cuando este no era más que un cachorro. Han pasado diecinueve años desde entonces y la artritis se ha cebado con los viejos huesos del perro. A menudo van al Lago Superior, el mayor de los Grandes Lagos de Norteamérica. La alta flotabilidad del agua ayuda a Schoep a relajarse y le alivia el dolor, quedándose dormido plácidamente.



La imagen me ha hecho pensar en el maravilloso vínculo que se crea a veces entre animales y personas. Y en toda esa gente que jamás será capaz de sentirlo (como los trogloditas que cada verano organizan el Toro de la Vega).  Un vínculo que la mayoría de la gente, por desgracia, infravalora. 

La noticia la he leído en Schnauzi. Allí tienen dos errores que he visto en otras páginas hablando de lo mismo: el nombre del perro no es el correcto y el dato de que las aguas del lago son muy calientes tampoco. Está a unos 4 ºC. Son dos detalles tontos, al perro no parece que le importe lo más mínimo la temperatura del agua.