jueves, 22 de noviembre de 2012

Críos...

Me mola esta canción muy mucho:




Hace un tiempo fuí a una concentración frente al Concello de Sada en apoyo a la Protectora Gatocan (menuda cacerolada montamos). Cuando nos bajamos del coche vimos unos gatos en un solar que había justo enfrente. Se veía que alguien les llevaba de comer pero como había varios cachorros y nunca les sobra decidimos dejarles un saco de pienso. Al volver de la concentración pasamos por un súper, le dejamos el saco abierto lo más alejado que pude de la acera (había una alambrada en medio) y nos apoyamos en el coche dispuestos a sacar sonrisa boba mientras veíamos cómo comían. 

No nos duró mucho porque se acercó un señor con dos niños. El señor entabló conversación  con uno que pasaba y los dos enanos se pararon delante nuestra a mirar a los gatos. 

-Mira, hay gatos pequeños.
-Tócalo, a ver si se deja. 

El niño estira el brazo por la alambrada y los gatos se alejan del paquete de pienso. Cuando retira el brazo se disponen a comer de nuevo, sobretodo uno que parece que no ha comido en siglos. 

-Quítale el pienso, acércalo hacia aquí. 

Estoy a punto de decir algo pero veo que sus regordetes dedos no alcanzan el paquete así que me callo. 

Conducen entonces su atención hacia un cacharro con agua que hay al lado. Ellos tienen una botella de Fanta.

-¿Les echamos Fanta? 

Miran si el padre les ve. Uno destapa la botella. Mete el brazo por la alambrada y entonces, por suerte, es cuando el progenitor finaliza la conversación y se dirige hacia ellos, que vuelven a tapar la botella.

-Mira papá, hay gatos pequeños. 

-Sí, ya veo. Están comiendo.  

No sé si debí decirles algo. Decirles que son gatos que no tienen casa y que necesitan estar tranquilos y comer mucho para estar sanos y no enfermar. Porque si enferman nadie los va a cuidar. O que los gatos no toman Fanta, y tienen que beber mucha agua porque son delicados del riñón, y que no está bien estropearles el agua. Y que si a ellos les gustaría que le echaran Fanta a su leche del desayuno si no les gustase la Fanta. O simplemente,  "Ni se te ocurra hacer eso cabróndemierda". 

Tengo unos amigos que están pensando en tener un niño. Tienen dos gatitas y la chica ya se está comiendo la cabeza sobre cómo actuarán las gatas con el bebé. Yo creo que si se consigue sacar tiempo para hacerles algo de casito todo va a ir bien. Si llega el bebé y las gatas son un cero a la izquierda y molestan aquí y allá y hasta donde no están... pues igual hay problemas. Yo, la verdad, soy más de preocuparme qué les hará el bebé a las gatas, a las pruebas me remito, que los niños a veces son muy inconscientes. Supongo que todo está en la educación que se les dé. Ayer mismo ví un vídeo de unas chicas de una protectora que iban a dar una charla a una clase. Los niños eran de unos 4 años, y algunos, señores, ¡no sabían acariciar al perro! No hablo de pautas de presentación, dar a oler tu mano primero ni nada de eso... hablo de que lo tocaban como quien aplasta una mosca, de una forma brusca, sin ninguna ternura, como quien da un manotazo a un mueble. Lo dicho, educación, coño, educación. Aprender a tratar un animal es tan importante como aprender a dar las gracias cuando te hacen un regalo.

Os dejo con este vídeo de un gato-niñera.  El gato es clavado a mi T. Clavadísimo. 




lunes, 19 de noviembre de 2012

Más rescatadores...

Que me repito, ya lo sé, pero es que he visto esto en "Cuánto gato" y no he podido resistirme...  

(La imagen es tan larga que si la pongo aquí no queda bien).

Edito y os pongo algunos más (es un vicio):

Chúpame las bolas

Ese pequeño amigo

lunes, 5 de noviembre de 2012

Me gustan los lunes: Bella y los que sí rescatan animales

Suena Whiskey in the jar, de Metallica. 

Bella es una osezna que tuvo la peligrosa idea de bajar a la ciudad mexicana de Zaragoza en busca de comida. Miembros del equipo de bomberos y de protección civil de la zona recibieron el aviso para capturarla. Y decidieron hacerse un par de fotos con el animalito.



Observad a la docena de gañanes. Qué viriles se sienten, ¿eh?, qué machos, qué valientes y osados sometiendo y vejando a un ser más débil. Puñeteros cobardes. Una buena patada en los huevos le metía yo a cada uno. Y dos sopapos en la cara a esos niños que sonríen.

Como véis se les fue la mano. Bella tenía el hocico sangrando abundantemente (se ve mejor en otras fotos) y  varias heridas en el cuerpo. Está aterrorizada, como para no estarlo, pero por suerte está viva.

Fue liberada semanas después en su hábitat, aunque es posible que el hambre le haga acercarse de nuevo a la ciudad. Estas fotos causaron mucha indignación, tanto en el país como fuera de él, y, seguramente gracias a la presión popular, la Secretaría de Medio Ambiente mexicana comunicó que los cinco anormales de la foto que sujetan patas y cabeza de la osa serán condenados por saltarse a la torera los protocolos de actuación para atrapar a animales salvajes de forma que se les cause el mínimo daño posible.

Bella sobrevivió y es libre. En la Sierra a la que pertenece. A salvo de monstruos. Quedémonos con eso.

Cuando hay una catástrofe (huracán, incendio, inundación...) siempre me acuerdo de los que nadie habla en esos casos. Los animales. Que parece que no son víctimas, que ellos no se queman ni se ahogan.Que ellos no pierden su hogar, ni pasan hambre, ni miedo, ni frío. Por suerte cada vez hay más asociaciones que se dedican a actuar en estos casos (tengo pendiente un post sobre el tema). Por lo de pronto quedémonos con algunas imágenes de gente que sí son osados y valientes, con empatía y compasión, gente a la que yo sí considero héroes y rescatadores y que sí merece mi aplauso. 

Rescatados de incendios:












Este gatito se había metido en el motor de un coche:




Este perrito fue sacado del maletero de un coche en el que su dueño lo había dejado a pleno sol:




Y dos imágenes que me sobrecogen el corazón cada vez que las veo:









Cuánto le debemos a los animales, ¿verdad? Compartir convivencia, conocerlos, enamorarse perdidamente de ellos y amarlos es de las mejores cosas que tiene la vida.

Son ellos los que nos salvan a nosotros.

sábado, 3 de noviembre de 2012

El cuarto de la lavadora: B y S (Adoptados)

Me llaman el jueves pasado para ver si me puedo quedar con dos gatos hasta el viernes al mediodía, que será cuando venga a recogerlos la adoptante. 

B y S salieron de una colonia callejera. Los dos tienen Calicivirus por lo que tenían que irse a un sitio donde no hubiese otros gatos sanos, para evitar contagios. Por fin apareció C., que se los va a llevar a su casa, que está en el campo, y donde van a tener mucho sitio para corretear. 

A B no le gusta nada estar encerrado y se pasó todo el rato maullando, noche incluída. La que montó con el arenero no tiene nombre. Por la mañana, cuando fuí a dónde ellos, yacía tal que así, agotadito debía estar. Estuve un rato trasteando por allí y él seguía durmiendo, roncando suavecito. Cuando despertó empezó a maullar de nuevo hasta que le dí de comer (Es increíble lo que come ese gato, ya me habían avisado). Cuando se pone demasiado tonto y escandaloso S le da un guantazo. Y se calma.


S es un amor. Aquí sale enfadada porque el transportin no le gusta a nadie. Es muy tranquila y mira todo con ojos serenos e inteligentes.


Los dos estarán a estas alturas pasándoselo pipa en una aldea orensana.