miércoles, 26 de diciembre de 2012

Fotos que lo alegran todo

Suena Naive, de The Kooks. 
Me envía un whatsapp la adoptante de B y me saca una sonrisa de oreja a oreja. Aquí le tenéis con su compañera de juegos. 


Cuando me fuí de su nueva casa, se quedaba en el sofá jugando con un ratoncillo que yo le había comprado. En el culete de la gatita blanca lo tienen. Os parecerá una tontería, pero me hizo ilusión ver que juegan con él.

Por cierto, para los que sólo tenéis un gato esto puede ser una prueba de que dos mejor que uno :)

sábado, 22 de diciembre de 2012

Que se acabe el mundo...

Suena Little Talk, de Of monsters and men (Ver vídeo).




Hoy me han dado una patada en el corazón. Me la he ganado yo, porque he visto un enlace a una noticia y he pinchado con la ingenua ilusión de que fuese una exageración o un fake sensacionalista. Normalmente huyo de esas cosas, hoy no lo conseguí. Pinché y resulta que era cierto, y por mi imprudencia tengo en mi mente un par de imágenes que me encantaría borrar. No os diré de qué trata porque igual os golpea también a vosotros, y para qué, de qué valdría.

Y me ha golpeado, quizás porque aún está tirado en el suelo el ratocito rojo que le encantaba a B, el gatito enfermo que recogí en la calle. B está ya en su nueva casa, sano y feliz con sus nuevas compañeras, la humana y la felina. El gatito de las imágenes no tuvo la suerte de encontrarse con la persona adecuada. Me ha golpeado, como digo,  y me he quedado cabizbaja sentada en la silla, sin ganas de hacer más que meter la cabeza debajo del ala, como un avestruz.

Estos días he leído una frase interesante... "Yo no tengo miedo de que se acabe el mundo, lo que me da miedo es que siga tal cual está". Y justo después de ver esas imágenes de las que os hablo, como por curiosa casualidad, me encontré ésta:


"La vida de un animal vale más que la del humano que lo tortura". 

No soy creyente, así que no tengo el alivio de pensar en la justicia divina, ni en el karma, ni en ningún rollo espiritual. No creo que haya nada superior a nosotros que pueda influír en nuestras vidas, por suerte o desgracia. Sin embargo sí creo que recoges lo que siembras. Espero, de corazón, mientras intento que se me vaya el dolor con la cabeza debajo del ala, que ciertas personas tengan la cosecha que se merecen. Lo deseo con toda mi alma. 

martes, 18 de diciembre de 2012

Conversaciones con T.

Suena Hey there Delilah, de Plain White T's.

De mi vecina T. ya hablé aquí. Peculiar dónde las haya.

Hoy vino a visitar a Batty antes de que éste se vaya el jueves a su casa definitiva. Mi vecina lo tenía en el regazo sobándolo un poco (bastante) mientras él escarrapateaba intentando zafarse para ir a atacar por enésima vez al ratoncito rojo que tanto le gusta. Hablamos de lo que comentaba hace un par de posts, el gusto que da acariciarlos.

-Es que tienen un tacto muy agradable, es súper relajante notar su calorcillo -decía yo. 

-Claro, es que mira que cosa más mona este pequeñajo,  mira que suave y blanquito es, qué gusto da acariciarlo... Ahí están los japoneses, que tienen cafeterías de gatos y pagas 10 euros por acariciar al que tú quieras.

Yo sonreía y les miraba satisfecha, como una mamá a la que le dicen que su niño es muy guapo. Entonces ella continuó:

-Pero ojo, que si hay excitación sexual mientras los acaricias se trata de una parafilia.

Ante mi cara añadió:

-Que yo no me excito, pero para quién le pase. Vete a saber tú esas viejas que tienen tantos gatos...

Me cortó el rollo mimosón, todo sea dicho. 

sábado, 15 de diciembre de 2012

Y aquí ¿para cuándo?


Suena Tears on my pillow, de Clem Snide.

Se va haciendo camino al andar, claro. Celebré hace dos años con un post que Cataluña prohibía las corridas de toros (y los taurinos les acusaron de que lo hacían por razones políticas) convirtiéndose en la segunda comunidad autónoma (por detrás de Canarias) en tomar esta medida (a ver si viene pronto la tercera). También hay algunas ciudades y pueblos de otras comunidades que rechazan estos festejos, y muchas también tienen el título de ciudad libre de circos sin animales.

Cuando voy conduciendo y veo algún animal atropellado muchas veces tengo que parar el coche y asegurarme de que está muerto. No puedo seguir conduciendo con la idea de que dejé aquel pobre bicho moribundo. Por suerte o por desgracia todos por los que paré estaban muertos. ¿Y si un día me encuentro uno vivo? En el refugio de mi ciudad solo recogen animales unos días determinados por las mañanas, pero el animal necesitará el veterinario en ese momento, quizás un martes por la tarde, y no podrá esperar al jueves por la mañana, ¿debo pagar yo el veterinario? ¿no es competencia del ayuntamiento? ¿llamaría al Seprona? Leí hace un tiempo una noticia (ahora no la encuentro para poner el link) de un chico se encontró de noche un perro en la carretera (después se supo que no podía moverse debido a una enfermedad reumática). Estuvo con él horas hasta que consiguió que alguien viniese a por el perro (no recuerdo bien si fue el Seprona o Protección Civil pero creo que éstos últimos). Casualmente vino en un momento en el que él había ido a casa a por pienso y una manta. Cuando volvió y le dijeron que se lo habían llevado se le ocurrió dar una vuelta por la zona. Se encontró al perro abandonado en una pista forestal. Así funcionan las cosas aquí. Se limitaron a esconder al pobre animal.

Por suerte podemos celebrar hoy que en Italia el auxilio a los animales accidentados es obligatorio.


Aquí el enlace de la noticia. Poquito a poco el mundo se va educando y concienciando.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Siestas con A.

Suena Forget & Forgive, de Swan Fyahbwoy.

Revisando fotos me encontré éstas de hace más de dos años. Un fin de semana, una siesta. Me desperté y estiré el brazo hacia la cámara que por casualidad estaba en la mesa.









Nunca encontraré nada que me relaje tanto como el contacto con un animal.

jueves, 6 de diciembre de 2012

B (sí, en el cuarto de la lavadora) (Adoptado)

Suena Indestructible, de Robyn.

Era de noche y había llovido, y yo conducía de vuelta a casa. Lo ví reptando por la acera, más que caminar reptaba, de tan pequeño que era y tan encogido que iba. Nervioso olfateaba el suelo.  Pensé que tendría hambre y fuí a casa a por pienso.

Volví y lo estuve buscando un rato por la zona. Casi me había rendido cuando lo ví salir de debajo de un coche al otro lado de la carretera y cruzar de nuevo hacia donde había venido. Sentí una cosa muy rara que consiguió que se me saltaran las lágrimas. Creo que fue verlo tan chiquitín e indefenso. Estaba sucio, con un ojo lleno de mucosidad, y cojeaba de una patita. Además tenía catarrazo y estaba muy pachuchillo y parado. Cuando me vió ni siquiera supo esconderse, simplemente se sentó a medio metro. Cualquiera de esos salvajes que hay ahí fuera podría haberle hecho daño. Le eché el pienso y empezó a oler el suelo sin encontrarlo, le pasaba por encima buscándolo y no atinaba a localizarlo. Me llevé un susto porque pensé que no veía. Parece ser a causa del catarro les falla el olfato. Finalmente empezó a comer, aunque no mucho. Y entonces me miró, se le veía débil y rendido. Sentí mucha tristeza. Como si toda la injusticia que hay en el mundo me golpeara a través de la mirada de aquel gatito solo y mojado. Estuve un buen rato dudando y finalmente me lo llevé a casa. Si estuviera sano lo hubiese dejado, si le traía de comer sobreviviría. Enfermo fuí incapaz.

Catarro, una herida en la pata con una buena pelota de sangre, una fisura en el rabo, y todo un surtido de parásitos intestinales y pulmonares que sorprendió hasta a la veterinaria. Me dijo que si no lo hubiese recogido habría muerto. Y yo me eché a llorar en cuánto llegué a casa, no por él, sino por todos los que están en su situación y nadie ayuda. Lo tengo desde hace seis días y ya parece otro. La medicación le ha curado el catarro, le ha bajado la hinchazón de la pata, y está expulsando los parásitos. Unas gotas de lejía en el arenero bastaron para que aprendiese a utilizarlo.

He ido a ver si encontraba a sus hermanos pero no los he visto. La madre es una gata de la colonia más cercana a mi casa. Es una colonia pequeña, de unos cuatro o cinco gatos como mucho. Esta gata pare año tras año, he apartado de la carretera cachorros de anteriores camadas poco mayores que Batty,  muertos y atropellados. He hablado con la asociación protectora y vamos a intentar capturarla para esterilizarla y liberarla luego. No creo que lo consigamos, es tremendamente esquiva, no creo que entre en la jaula trampa ni aunque esté muerta de hambre pero hay que intentarlo, ¿no?

He pedido a los conocidos que pregunten si a alguien le interesaría adoptarle y estos días, ahora que ya está más recuperado, pondré fotos suyas en los foros y demás sitios que se me ocurran. Así que si vosotros conocéis a alguien en Galicia que pueda estar interesado no dudéis en comentárselo. Lo digo en serio, no puedo quedármelo. He traído a unos amigos y a una vecina a verlo, a ver si se enamoran y lo adoptan o por lo menos me ayudan a buscarle casa. Me han visto triste, porque ser testigo de la indefensión de los débiles siempre me deja el ánimo por los suelos. Para "animarme" me han dicho que es selección natural y que se trata de la supervivencia del más fuerte, que esto sucede en la naturaleza y que hay que aceptarlo. Yo solo atino a decir que estas cosas no deberían pasar, y me dicen que el mundo es así, y me miran como si estuviera loca por pretender que las cosas sean distintas. Entonces les hablo de los niños que se crían en las calles de India o Rusia, por ejemplo, si que se mueran enfermos sin atención en una alcantarilla es también selección natural, y si eso justifica no mover un dedo por evitarlo.

Estudio Biología, y algún día espero acabarla. Siempre me ha hecho mucha gracia la facilidad que tiene la gente para utilizar términos científicos sin tener pajolera idea. Una ciudad no es un medio natural. No me hables de linces ni tigres cuando conversemos sobre colonias de gatos porque no tienen nada que ver. La naturaleza no tiene nada que ver con la selva de asfalto y hormigón que son las ciudades.  El alimento es otro, las condiciones son otras, las normas otras.

Y mientras tienen en las manos al gato esquelético con los intestinos rebosantes de parásitos que acabo de rescatar, mientras maldigo el problema de las colonias callejeras, y todo el sufrimiento que conlleva a los pobres animales, mientras lo sostienen y lo acarician que no me hablen de selección natural y de que es así como debe ser, porque el sufrimiento nunca es normal, la muerte no es normal, la enfermedad tampoco. Decir que es normal es justificarlo y disculparlo, y luego ignorarlo. Un animal no nace para sufrir. La naturaleza no tiene como meta que los individuos sufran, todo lo contrario, su supervivencia y la de la especie. Un animal nace para vivir, reproducirse, y luego morir. Quizás siendo depredado por otro, quizás de viejo. Pero no a los dos meses atropellado en la carretera. Que una cría muera nunca es natural.

Tal vez resulte que yo solo puedo ser feliz en un mundo utópico, en un mundo ficiticio. El mundo es así, repiten, y antes de cerrar la puerta al despedirlos les digo que por eso no me gustan ni el mundo ni la mayor parte de su gente. 

No quiero encariñarme. Le llamo rata, mocoso, pulga y todo lo que se me ocurre para meterme con él. Él no se entera nada, sólo me sigue mientras limpio lo que ensucia llamándome con su encantador maullido ronco y suave. En cuánto me siento se sube a mi regazo y se deshace en mimos. Le sobo su barriga-globo y le pregunto cuándo piensa expulsar todos los gusanos. Enciende su motorcillo y ronronea hasta la extenuación. 

Miro sus ojos dulces y pienso que no todo está perdido. Mientras seres como él sobrevivan habrá esperanza. 




Por favor, si conocéis a alguien en Galicia a quien le pueda interesar tener un gatito habladle de B.  Y qué demonios, fuera de Galicia también. 

Por cierto, se llama así por Roy Batty, el replicante de Blade Runner. "Es hora de morir", es lo último que dice en la película. Este B ha salido peleón "¿Hora de morir? Chupadme las bolas".