lunes, 11 de febrero de 2013

Me gustan los lunes: Se prohíbe la experimentación animal con fines cosméticos en la Unión Europea

Suena I am The highway, de Audioslave. 

Hay una carpeta en mi ordenador que se llama "Crueldad", la creé para que no se me olvidara en qué mundo vivo, que a veces me pasa.  Es una carpeta que pocas veces abro, en ella guardo alguna de esas fotos de animales,  de esas fotos que cuando las ves te pegan un mordisco en el corazón. Lo último que guardé fueron una imágenes del trato que en China les dan a los gatos destinados a alimentación. Sin embargo la primera imagen, la que me hizo crear esa carpeta, fue la de un gato en un laboratorio. Es un gato de estos naranjitas, que digo yo, o pelirrojos, como queráis. Tiene afeitado casi todo el lomo y tiene varios catéteres y tubos de plástico que salen de su cuerpo. También tiene una especie de gomas elásticas en el abdomen y el la cabeza. El gato yace como sin vida, pero tiene los ojos abiertos, y diría que está consciente. Lo más valioso que cada ser tiene es su vida, y a ese pobre bicho no solo le quitan la suya, sino que lo hacen con dolor y agonía. Es terrible morir, pero más terrible es sufrir durante días para hacerlo. La gente suele llenarse la boca con el "si tu hijo tuviese cáncer querrías que hubiese una solución" pero la triste realidad es que la mayoría de los experimentos no se hacen propiamente para medicina e incluso en este ámbito se experimenta a veces de forma innecesaria. Millones de animales mueren al año en manos de la industria armamentística, militar, química, cosmética y del tabaco.

A partir del próximo 11 de Marzo la experimentación animal con fines cosméticos estará prohibida en Europa. Según copio de Schnauzi "Cualquier persona o entidad que desee vender nuevos productos e ingredientes cosméticos dentro del territorio de la Unión Europea no debe haber realizado pruebas ni ensayarlos sobre animales, en ninguna parte del mundo. La prohibición afecta a todos los cosméticos, incluyendo artículos de aseo y productos de belleza desde jabón a pasta de dientes."

Mi corazón ha sonreído un poquito con esta noticia. Aún queda mucho camino por avanzar. Vigilar que la normativa se cumpla y que las marcas no experimenten fuera de nuestras fronteras. Intentar que no se experimente para chorradas en ninguna parte del mundo porque incluso en medicina se experimenta de forma innecesaria. Desarrollar alternativas a estas prácticas. Pero hemos dado un paso, ha costado veinte años pero al fin, lo hemos dado.

En las próximas semanas espero publicar un post con alternativas a las marcas que experimentan (productos de limpieza, por ejemplo). Por lo de pronto os dejo los simbolos de los productos que deberíamos comprar, por pura ética. Los veganos y ecológicos son garantía segura. 



jueves, 7 de febrero de 2013

K (Adoptada)

Para ponerse de buen humor (o conservarlo): Locked out of heaven, de Bruno Mars.

En el cuarto de la lavadora hace un frío que pela así que nuestra nueva huésped está en una habitación con cama y radiador. Vamos, la suite. 

Ella ha preferido mantenerse en el anonimato...

Es broma.


Se llama K y normalmente vive en la finca refugio de una asociación. Sin embargo tiene una infección en el ojo izquierdo y necesita medicación dos veces al día. Así que durante ocho días se va a quedar con nosotros. Es muy mimosa y le encanta sobarme con su ojo enfermo toda la mejilla... ehmm, sí, encantadora. Después me lavo obcecadamente para intentar no contagiarle nada a mis gatos.   La pobre es feliz con que me tumbe en la cama con ella, me da mucha penita tenerla aislada y que se pase tanto tiempo sola. He estado intentando enseñarle la ventana, así como quién enseña una tele, pero no me ha hecho mucho caso, igual mañana el aburrimiento le haga prestarle atención. Es preciosérrima, más bien pequeña y no deja de ronronear y buscar mimos. 

Dentro de una semana tendrá que volver a la finca que, aún sin estar mal ni mucho menos, no es lo mismo que un hogar. Los gatos tan mimosos son felices estando con gente. Por supuesto está en adopción así que si alguien se enamora que no dude en ponerse en contacto conmigo. 

De B, mi nene, el gatito que encontré en la calle, ya os hablé aquí. La adoptante me envía fotos muy amenudo y aquí os dejo otra. Es un poco sobón, como se puede ver, la otra ya lo mira con cara de "Dame espacio, tío".


Edito para actualizar y decir que K salió de mi casa para irse a su nuevo hogar. Creo que ha tenido mucha suerte con sus adoptantes y que será feliz. ¡Me alegro muchísimo, gamberrilla!

domingo, 3 de febrero de 2013

"Era sólo una perra", de Arturo Pérez Reverte

Son muchos años leyendo los artículos de Reverte, y cada vez me enamoro más de este hombre. Aquí os copio el artículo que escribió a raíz del triste caso de la galga que murió en las vías del metro.

Era sólo una perra

Era sólo una perra. Una galga flaca y asustada, como las que ahorcan algunos cazadores cuando ya son viejas e inútiles, con tal de ahorrarse un cartucho. Cuatro días estuvo correteando por los túneles del Metro de Madrid sin encontrar la salida. La vieron conductores, vigilantes y viajeros. Fue grabada en video corriendo despavorida por las vías, de túnel en túnel, huyendo de los trenes que pasaban a toda velocidad. Cuatro días de oscuridad, aturdimiento, soledad y angustia. De miedo atroz. Anoche vi uno de esos videos en Internet y me levanté de la silla con una desolación y una mala leche insoportables. Por esto tecleo estas líneas, ahora. Para desahogar mi tristeza y mi frustración. Mi rabia. Para ciscarme por escrito en los responsables del Metro de Madrid y en la puta que los parió. 

La galga abandonada fue vista un jueves vagando por los túneles. Corría aterrada por el estruendo de los trenes, esquivándolos en la oscuridad. Al comprobar que el personal del Metro no hacía nada para rescatarla, algunos viajeros avisaron a asociaciones de protección animal, que pidieron permiso para actuar. Ya ocurrió algo semejante en Barcelona, cuando para salvar a un perro perdido en el Metro se detuvo el servicio tres horas, en un rescate en el que participaron bomberos, guardias urbanos y empleados de la perrera municipal. En Madrid, sin embargo, los responsables del transporte subterráneo se negaron a intervenir. Sólo dieron largas: se ocupaban de ello, la galga se había llevado a una protectora de animales, ya no estaba en las vías, etcétera. Enrocada en su estúpida indiferencia, la empresa municipal rechazó todas las propuestas: jaulas trampa puestas en los huecos de los túneles o los andenes, unos minutos de parada de trenes para actuar con una escopeta de dardos narcóticos. Nada de nada. Nosotros nos ocupamos, repetían. Y punto.

Pero mentían. Nadie se ocupaba de nada. La perra entró en los túneles un miércoles. Dos días después, al ser vista entre las estaciones de Sainz de Baranda e Ibiza -corría asustada bajo el andén, huyendo del tren que venía detrás-, seis asociaciones de defensa animal pidieron al Metro permiso para bajar a las vías y rescatarla. La empresa negó el permiso. El sábado a las 7 de la tarde, en la estación de Sainz de Baranda, un conductor dijo que había visto al animal tirado junto a la vía, en el túnel, a ciento cincuenta metros del andén. Rogaron los activistas que alguien bajara a la vía para ver si la perra seguía con vida, pero se les negó. Pidieron que se detuvieran los trenes durante unos minutos para proceder ellos mismos al rescate, y también se les negó. Mientras tanto, el andén se llenó de vigilantes encargados de controlar a los miembros de las asociaciones protectoras. «Vaya follón -oí decir a uno en el video de Internet- va a montar el puto perro».

Hartas de aquello, dos mujeres, Irene Mollá, de la asociación Más Vida, y Matilde Cubillo, de Justicia Animal, decidieron echarle ovarios. Mediaban 18 minutos entre el paso de cada tren, así que saltaron a las vías desoyendo las órdenes del jefe de Seguridad del Metro, para internarse en el túnel con las pantallas de sus teléfonos móviles como linternas. Al poco regresaron trayendo a la galga en brazos, tapada con una chaqueta, todavía sangrando con una pata amputada. Atropellada. Muerta. En los cuatro días transcurridos, cuando aún estaba viva y sana, ningún vigilante había acudido a rescatarla, ningún empleado se arriesgó a una sanción por parar el tren. Los convoyes, que se inmovilizan cuando caen a las vías unas llaves o un teléfono para que el personal baje a buscarlos, los conductores que si hay huelga ignoran los servicios mínimos cuando conviene al sindicato correspondiente, no pudieron detenerse unos minutos para rescatar a la galga extraviada. Habrían sido sancionados, claro. Paralizar el tráfico suburbano por una perra, nada menos. Y eso, en un Madrid donde no falta día sin que una concentración ciclista, cabalgata, procesión, verbena, manifestación autorizada o ilegal, paralice impunemente la ciudad, corte el tráfico, bloquee autobuses o taxis y causa atascos monstruosos mientras la autoridad competente, vía sufridos policías municipales, se limita a encogerse de hombros cuando le preguntas cómo carajo llegar al trabajo o a tu casa. 

Y, bueno. Me cuentan que las asociaciones de defensa animal se han querellado contra los responsables del Metro de Madrid por omisión de socorro, maltrato animal o como se califique este puerco asunto. Así que desde aquí ofrezco mi firma. Espero que retuerzan el pescuezo a esos tipos. Y tipas. Ojalá, en memoria de aquella pobre perra asustada, les saquen a todos las entrañas. 

Arturo Pérez Reverte