lunes, 20 de mayo de 2013

Aquí sí... aquí no...

Mi gato A. mea en la taza del váter. Miradlo qué concentrado estaba hoy por la mañana:


Pero no creáis que todo es Jauja, pues a veces le da por mear en la bañera, en el bidé, en el lavamanos... y lo malo no es eso (no lo peor, al menos) sino que después insiste en "tapar" como si estuviese en el arenero y acaba dejando huellitas de húmeda orina de gato por media casa. Yo le hago mimos cuando elige el váter, refuerzo positivo, vaya. 

Otras veces sin embargo no está tan atinado. Esta lámina  (siguiente foto) está colgada encima de la cómoda del dormitorio. La rocío de Feliway de arriba abajo porque sino el caballero cree que desde que la trajimos de Lisboa hace ocho meses, y debajo de un cristal, aún huele a "cosa de fuera extraña y peligrosa" e insiste en regarla con su olor. Para hacerla más nuestra. Le tuve que sellar los bordes con silicona para que no le entrara el líquido para dentro, que ya tiene una esquina amarillenta (la pobre aguantó cien años intacta hasta que llegó a nuestra casa).

Aquí posa con la prueba del delito después del último encuentro que tuvieron, pensando "Limpia todo lo que quieras que mañana la meo otra vez".