sábado, 29 de junio de 2013

Gatos y ciclistas

Me contaba un amigo al que le encantan los animales que charlando en su trabajo había comentado que no podía evitar que le diese más pena cuando atropellaban a un gato que a un ciclista. Casi se lo comen cuando dijo esto y ahora, como dice él "por si no lo era ya", lo consideran el loco de los animales. 

Me decía que sabía que su forma de pensar era irracional pero...¿realmente lo es?

Imaginemos que atropellan a un gato y a un ciclista y ambos quedan heridos graves. ¿Qué sucederá? Los compañeros del ciclista, el conductor, peatones presentes en el atropello, etc llamarán a una ambulancia que llevará al ciclista al hospital dónde recibirá los cuidados necesarios. ¿Y el gato? El gato se quedará tirado en el arcén a la intemperie. Quizás el golpe le haya destrozado el hígado, o igual le ha hundido varias costillas, quizás sea una fractura en el cráneo, quizás la pelvis rota. Sea como fuere sentirá dolor durante horas, y finalmente morirá. Salvo que tenga la suerte de que alguien con compasión e iniciativa lo vea y le ayude, lo que, todo sea dicho, no es un porcentaje de posibilidades muy alto. 

Dicho esto...¿qué es entonces lo más lógico? La peor parte se la va a llevar el gato, racionalmente me parece más normal que entendamos que, dentro de lo malo, es mejor que atropellen al ciclista. En mi opinión, lo irracional es pretender salvar al humano por encima de todo y todos.

martes, 11 de junio de 2013

Los nenes de la colonia del barrio

Las nenas, más bien. Que son casi todo chicas.

Aquí tenéis a unos cuantos tomando la siesta arrejuntados en el lugar donde les dan de comer. 




La que está en primer plano semiacostada es O, que es la única que está  esterilizada. El blanquito es un macho de ojos azules y bizcos. La gris de atrás creo que también es hembra e hija o hermana de O. La carey del fondo es muy pílla y va a costar que  entre en la jaula trampa, la llamamos L. 

Aquí mi ojito derecho: 


Dicen que tiene doce años y que es la antecesora de todos. Está muy gastadita la pobre pero sobrevive a todos los inviernos. Cuando vengo para casa, si hace sol, siempre está tumbada entre los coches absorbiendo los rayitos. Le estoy aún buscando el nombre magnífico que se merece (es una superviviente), quizás Bastet, que no es original pero sí grandilocuente. Es muy mimosa, se deja sobar a nada que te acerques y empieza a frotarse con lo que pilla para que le des más caricias.



Y por último una foto de B, mi chiquitín de la calle que ya está hecho un mocetón. 


Parece que le va bien, ¿no?