martes, 23 de julio de 2013

D y J. (Adoptada)

Contaba hace un tiempo aquí la historia de Usak y Voyta, y del mismo tema hablaba en el anterior post: que usar los problemas económicos o una mudanza para deshacerte de un animal no son más que excusas para camuflar una irresponsabilidad.

J. es un amigo que viene a casa a menudo. Se mete con mis gatos y su peso, les hace monerías y ellos se dejan sobar. Un día me comentó medio de pasada que le gustaría tener un gato. J. se va a Alemania dentro de un par de meses y estará allí unos cuatro años, así que le dije que era mejor que se esperara y que la adoptara allí con alguna protectora de la zona. 

Una colaboradora de la asociación se encontró una chica por la calle con una gata en brazos. Le iba a llamar la atención diciéndole que no era forma de llevar al animal, que podía asustarse y escaparse hacia la carretera o perderse, cuando la chica le dijo: "La acabo de encontrar, ¿la quieres?" No se sabe de dónde salió ni conseguieron encontrar al dueño, si lo tenía. Dana es traviesa, jovencita, con el manto casi al completo blanco salvo dos manchas muy graciosas en lo alto de la cabeza. No le gustan los perros ni los otros gatos, y a estas alturas también sé que le gusta la comida húmeda y mordisquear manos y tobillos. 

Le comenté a J. si quería quedársela durante el verano, así iba viendo lo que es tener un gato, y D pasó a ser su compañera de piso. 

He perdido la cuenta de todas las quejas que he recibido. A saber:
-Un dineral en pienso de varias marcas intentando encontrar uno que a la señorita le entre por el ojo, pues se niega a comer pienso aunque lleve dos días pasando hambre. 
-Otro dineral en comida húmeda.
-Un día lo tuvo despierto hasta las cinco de la mañana, sugiriéndole obcecadamente que se comiese el pienso él y que le diese su patecito. Con el triste resultado de un médico vagando por los pasillos tras únicamente dos horas de sueño.
-Arrancó las flores de su bonsai granado, por lo que no dará frutos. 
-Sacó de la maceta su bonsai higuera de once años, por lo que demos gracias si sobrevive. 
-Pasarse media hora sacando pelos de la alfombra a 38 grados. 
-Rotura de valioso jarrón.
-Descuartizamiento, despiece y diseminación de un cesto con flores secas.
-Mordeduras reincidentes en manos y tobillos. 
-No poder abrir ventanas debido a su tendencia al vuelo sin motor. 

Y etc. 

Yo no sé muy bien qué decirle pero ya dudo de si en vez de un gato le he llevado a Hannibal Lecter. Me disculpo por las molestias (aunque qué culpa tengo yo, si nadie le obligó) y le digo que el pienso se lo da la asociación, que no gaste dinero en eso (bastante tendrá con comprar superglue, una camisa de fuerza y una caja de Valium). También le digo que los gatos tienen sus pros y sus contras, como las personas, pero que si lo prefiere vamos buscando otra casa de acogida, que no pasa nada.

Me dice que no. Que entonces sería tirar a la basura el esfuerzo hecho hasta ahora. Que parece que las gatas le gustan como las chicas, un poco cabronas. Y que no sabe cómo demonios va a hacer pero que se la lleva a Alemania. Que la adopta y que se la queda. 

Yo no les digo nada aún a las chicas de la asociación, que igual el pobre estaba enajenado porque le había roto un par de cosas y no le hacían sinapsis las neuronas adecuadamente, que quizás se eche atrás, y tampoco me parecería mal. Pero... me maravilla como alguien sea capaz de enamorarse en un mes de una gata tocapelotas hasta el punto de llegar a adoptarla para no separarse de ella y llevársela a Alemania, mientras otros no dudan en deshacerse de animales con los que llevan años conviviendo.

Y es que, desde siempre, querer es poder. 

P.D. Por cierto, C, el gato que tuve acogido un mes mientras se recuperaba su hígado, sacó unas analíticas de campeonato y está sanote como un roble. Ya toma las siestas al solecito con sus compañeros en la finca donde están algunos de los gatos de la asociación.

6 comentarios:

  1. Ufff... con los gatos es cosa de suerte, los hay que te complican mucho la vida, jajajaja. Aún así, ole por J, qué majo queriendo a la gata malvada :)
    MI Ross tiene una gata hipercabrona que le regalé yo cuando salíamos. la adopté cuando tenía diez días. alguien abandonó una caja de gatos diminutos y una señora los recogió. Y es mala, mala, malísima como un dolor. Es agresiva, gruñona, caprichosa y obcecada. Y odia a todo el mundo. Muerde, araña, no se deja cojer y si la miras te suela zarpazos a la cara. Horrible de veras. Bueno, pues él la adora. Así que algo raro hay en el amor a los animales :)
    Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta que por lo menos el Ross adore a la gatita, entre ellos se entienden, y seguro que ella le adora a él.

      Esta no es malvada... es cariñosota y todo pero sí parece algo inquieta. Y lo tiene cansado, sólo quiere jugar y jugar y jugar.

      Eliminar
  2. Me gusta que se quiera quedar con la gata, no sería el primero que devuelve un gato sin haberlo siquiera intentado.

    Wilsi es un poco como la gata que cuenta Naar, es malote, es mordilon, seguramente nadie le hubiese aguantado lo que lo he hecho yo, pero mira, aquí estamos juntos, es mi niño y jamás lo cambiaría por ninguno.

    Me encantan estas cosas, espero que les vaya muy bien a los dos por Alemania, y si la gata es muy nerviosa sugierele un hermanito/a.

    Blanki.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uy, calla, no soporta a otros gatos ni perros. Es muy arisca con ellos y no deja de dar zarpazos. Le buscamos a propósito una casa de acogida sin otros animales. Si un día quisiera tener más creo que tendría que ser una cría, igual así la acepta mejor, ¿no?

      Yo creo que se queja de la gata pero está enamoradico de ella, porque seguro que tiene sus cosas buenas (es muy guapita, para empezar) aunque no me las diga y se me esté quejando todo el rato. Sarna con gusto no pica, que se suele decir.

      Eliminar
  3. Lo siento por J., pero no he podido evitar una sonrisilla malvada al imaginarme a su pobre bonsái y a la gata maullando de madrugada... jejeje... Me alegro muchísimo de que se la quiera quedar, supongo que esas "travesurillas" felinas son, en el fondo, la razón de que los queramos tanto.
    (Pasar el aspirador a 38 grados... jijiji...)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al principio yo me deshacía en lo sientos y me preocupaba toda pero ahora ya creo que se queja con mucho drama pero que si le quitamos la gata le da un jamacuco.

      Ojalá la adopte. Son los dos unos seres muy especiales, hacen buena pareja.

      Eliminar