viernes, 29 de noviembre de 2013

Cosas buenas: R y L

A ver, por partes.

Primero una foto del enano que sacamos de entre la maleza más muerto que vivo. Mi R, del que me  cuentan que igual lo adopta su casa de acogida, aunque no está confirmado. Me enviaron esta fotico, esas almohadillas las besé yo cien veces (o más). Sigue teniendo pelo de rata pero se nota que ha crecido, ya tiene dos meses y pico, mi hombretón. Lo miro y me hincho de ternura.


¿Quién es L? Una gatita que adoptaron una pareja y su hijo, y a la que yo le hacía las visitas de seguimiento. Viven en una casa con huerta y Lola entra y sale a su antojo. También tienen un perro y a veces van todos juntos a dar un  paseo por el monte. Me contaba la adoptante que iba a visitar a los vecinos pidiendo mimos. La vecina está embarazada y le contó que L entraba por la ventana de la cocina y si ella estaba sentada en el sofá se le acostaba encima de la barriga, y que el niño empezaba a dar patadas. Me pareció muy tierno, sobretodo porque las embarazadas suelen ponerse excesivamente paranoicas con lo de la toxoplasmosis. ¡Y es más probable que se contagien por comer carne poco hecha o embutido que por tocar un gato!

Esta es L:


A L se le ocurrió inspeccionar el motor de la furgoneta, y allí recorrió veinte km hasta que en una parada el dueño se dió cuenta (parece ser se veía por la parrilla de la parte delantera). Desmontó piezas y consiguió sacarla pero estaba tan asustada que le fue imposible cogerla.

Entre la adoptante y yo pegamos un centenar de carteles por la zona. Por suerte se trataba de un gran parque, con huertas, donde además hay una colonia de gatos y gente que les da de comer. Tanto ella como yo nos pegamos unas buenas caminatas durante dos semanas rastreando la zona e intentando encontrarla, pero nunca llegamos a verla. Su niño, de unos diez años, y que duerme con la gata, le preguntaba cuándo volvería y ella le contestaba "Es que se ha echado novio y claro, ahora anda de paseo con él". Y entonces el niño le decía "¡Pero que se lo traiga, que en mi cama cabemos los tres!"

La Asociación con la que colaboro está esterilizando esa colonia. Ayer por la noche me llamó la chica que se encarga de esto para decirme que unos niños habían visto a L. Cogí el transportín y una latita y me fui para allá. Me faltó la linterna, porque ya no se veía un carajo y casi me quedo bizca buscando en la oscuridad. Finalmente la encontré, tan pancha acostada en el tronco de un árbol. Avisé a la adoptante, pero no podía venir inmediatamente, así que intenté ganarme la confianza de L. Durante una hora la seguí, la tenté con latita, se me escabulló hacia una de las huertas, un perro enorme llenó de babas el transportín y me acosó pidiendo comida, y cuando por fin el dueño tuvo a bien quitármelo de encima L volvió a aparecer. Esta vez me dejó acercarme más y hasta lamió mi dedo untado de paté. Le metí la latita dentro del trasportín y tras mucho dudar y muchas palabras amorosas accedió a entrar.

Y allí estaba yo, congelada de frio en medio de la noche, con la gata que llevábamos dos semanas buscando medio metida en mi trasportín, pensando en si sería capaz de encerrarla dentro o, al contrario, se me escaparía y huiría de mí para siempre jamás. Entonces pensé algo muy típico de los gallegos: malo será.

Bien, bueno... no, mal. No lo conseguí. La gata hizo tal fuerza que consiguió salir, cargándose uno de mis tendones de paso. De recuerdo de sus buenos reflejos me quedó esto:



A todo el mundo le digo que tropecé y me caí. Demasiado complicado de explicar que la culpable fue una gata llamada Lola. Me fuí para casa pensando que volvería el lunes con la jaula trampa de la asociación.

Hoy la adoptante se pasó por donde la vi yo ayer. Consiguió encontrarla y hasta la tuvo en brazos pero en cuanto la acercaba al transportín se escabullía. Finalmente fue llamándola de la misma forma que cuando salían a dar un paseo por el monte, y así fue llevándola hasta el coche. Abrió el maletero, con mimos la puso dentro y cerró la puerta rápidamente antes de que ella se diese cuenta de nada.

Cuando me llamó para decirme que ya la tenía en casa, exhultante, a mí me estaban poniendo la férula en la mano, pero me daba igual: gritaba y reía y decía muchas veces "¡es genial!".  Me contó que el perro saltaba y la lamía, que el niño felicísimo y que ella pasó de todos, fue a comer, a cagar y luego a acostarse en su mantita. Es que los gatos son así... pero me cuenta también que en cuanto le abrió la puerta del maletero y se vió en casa, se puso a ronronear :)



No lo leerán pero gracias a toda la gente que colaboró y nos ayudó dándonos pistas sobre dónde podía estar hasta que por fin la localizamos. Con esto he aprendido que hay gente muy buena que no duda en ayudar. Y también me han enseñado un truco para meter a un gato en el transportin: poner el transportin en vertical, coger al gato del pellejo del cuello y meterlo de culo dentro, cerrando la tapa rápidamente, me dicen que con algunos gatos funciona.

Edito, que se me olvidaba: gracias a mi compañero, que es el que ha escrito el post mientras yo le dictaba. Lametón para él. 

4 comentarios:

  1. Últimamente tienes el don de emocionarme con lo que escribes, me alegran tanto estas noticias.
    Cuídate esa mano, un beso, agur.

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    1. Me alegra que te gusten :) es que a veces contamos solo las cosas malas y hay que contar las buenas también, para alegrar un poco el corazoncillo. La mano en un par de semanas como nueva, ya verás. ¡Un beso!

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  2. Ay!! Pobre mano... pero al menos lo la está en casa, vaya susto!!! Raio está requeteguapo, a ver si hay suerte.
    Y lo del pellejo del cuello suele funcionar, a Ron le deja medio tonto y puedes hacer con él lo que quieras, aunque claro, tampoco eso es novedad...
    Cuidate mucho esa mano. Un beso. Y gracias al escritor en negro jejeje

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    1. Yo no lo hice lo del agarrarla por el pellejo porque entre que la ví tan asustada y hecha una motosierra de uñas cortantes y que con algunos gatos no funciona que decidí dejarla ir y volver con la jaula trampa otro día. Mi gato A. se queda inmóvil, sólo se lo hice una vez que eran las tantas de la noche y el muy cabrón no quería entrar en casa.

      Han confirmado la adopción de Raio, se lo lleva otra chica que ya tiene una gata. Se lleva un encanto de gato. Ya contaré.
      Un beso.

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