domingo, 10 de noviembre de 2013

Tú y yo hicimos un trato

Tú y yo hicimos un trato, ¿sabes?. No fuímos conscientes ninguno de los dos, pero lo hicimos en el momento exacto en el que nos vimos por primera vez. 

Allí estabas, poco más de doscientos gramos de gato, sólo en un matorral, bajo la lluvia suave pero tenaz. Yo era una figura grande y quizás algo borrosa que se acercaba, no escapaste, qué ibas a saber tú de la maldad de este mundo, con dos semanas escasas.

Rebosabas parásitos, estabas repleto de futuras larvas de mosca, y el tacto de tu pecho era rugoso, atestado de garrapatas. Con un peine te quité los huevos de mosca, y con una pinza las garrapatas, ya muertas después de darte un repaso con el spray de rigor en el veterinario. Te dí la leche cada tres horas hasta que aprendiste a comer solo. Limpié lo que te dejabas por las esquinas hasta que aprendiste a usar el arenero. La lavadora, la fregona y yo nos veíamos a diario.

No importa, cuidarte era mi parte del trato. 

Hace unos días te llevé a la que será tu casa a partir de ahora. Deberías estar orgulloso de mí, no hice el papelón. Aguanté estoicamente hasta que te dejé agarrado un poco nervioso a tu nueva cuidadora. Aguanté justo hasta que entré en el ascensor. Y allí, claro, las lágrimas a borbotones inundándome la cara y el corazón.

No importa, eso también formaba parte del trato. 

Me cuentan que juegas mucho, que saltas y correteas. Que comes con normalidad y que ronroneas con facilidad.Yo pienso egoístamente que seguramente ya me hayas olvidado, pero mejor así, ya estás adaptado, como buen superviviente. 

Recuerdo a menudo tu pelo de rata. Tu respiración en mis dedos cuando estabas en mi regazo. Tu cuerpecillo dentro de mi bata, pegado a mi pecho. Aún puedo verte echando carreritas por la casa, reptando hasta debajo del sofá o devorando tu ración de latita. Recuerdo cómo frotabas tu pequeño hocico en mi barbilla. Frío y húmedo. Y cómo me mordisqueabas si te hacía cosquillas en la barriga, y la diminuta mancha blanca de tu cuello. Pero lo que más recuerdo es, sin duda, el tacto de las almohadillas de tu patita sobre mis labios. Lo siento ahora, siento sus relieves tiernos en mis labios como si en este justo momento te la estuviese besando de nuevo.

Y cuando recuerdo todo eso... sonrío. Esa era tu parte del trato.

6 comentarios:

  1. Ostras, tía, has hecho que se me salten las lágrimas. Jodíos gatos canijos que nos quitan cachos del corazón con sus zarpitas. Te estás ganando el cielo con estas cosas, yo sería incapaz, totalmente incapaz de hacerlo. si lo recojo me lo quedo, ese es mi trato. y claro, así terminaré, vieja y loca con todos los gatos que me quepan en casa.
    Bueno, eso, que joder. que me has hecho soltar la lágrima.
    Un beso.

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    1. Sí... dejan mucho pero también se llevan un cachito de nosotros con ellos :) Yo también pensaba que sería incapaz pero al final lo haces. Con lloros y lamentaciones, y pasando unos días algo taciturna y recordándole a cada rato, pero lo haces. Con Rayito hasta mi pareja, que es mucho menos emocional que yo, se planteó quedárselo. No podemos, pero ten por seguro que el día que tenga mi ansiada casita en una aldea yo también me quedaré a más de uno. Y de dos. Y... bueno, ya sabes, qué te voy a decir a ti jeje.
      Besos para ti y Roncete

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  2. La leche, qué bonito!!

    Me tienes totalmente emocionada, no sé ni que decir bueno mejor dicho qué escribir porque casi no veo el teclado.

    Me alegra saber que encontró casa, ahora a hacer mas tratos, porque hay muchos que lo van a aceptar.

    Muchas gracias, eres un ángel gatuno.

    Agur.

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    1. Me váis a hacer sentir culpable por haceros llorar :) Me alegra que te gustara. Las chicas que lo tienen son casa de acogida, pero por lo menos es indefinida, y existen posibilidades de que finalmente lo adopten. Parecen majas y me dijeron que fuera a verlo cuando quisiera, pero no lo haré. Eso sí, estoy deseando ver alguna foto.

      Sí, por desgracia se harán aún muchos más tratos, ojalá no fuesen necesarios. Gracias por lo de ángel gatuno, tú también lo eres, y todos los que de una u otra forma echan una mano. Creo que hasta el simple hecho de tener un animal y cuidarlo y respetarlo da una imagen a la sociedad que educa a quién lo ve. Y la educación nunca sobra.

      Besos para ti y mimos para Wilsi. Espero que me perdones las lágrimas :)

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  3. Ufff, cómo te entiendo... reconozco esa sensaciónde subirte en el ascensor y sentir que te mueres un poco, te dan ganas de volver y llevarte al gato porque con él se queda un cachito de tí. Pero el disgustazo se te pasa con el tiempo, ¿a que sí? Si ya consigues recordarlo con una sonrisa es que la cosa va bien. Como dice Naar, jodíos gatos canijos...

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    1. Sí... es algo raro porque te dan mucho. Aprendes con ellos, te dan mimos, risas y ratos estupendos como las siestas en el sofá, pero al mismo tiempo... se llevan algo, ¿no? Porque de verdad que parece que se me ha ido algo con él.

      Sonrío porque me resulta imposible no hacerlo. Es acordarme de las palizas que se daba con Edith (jugando) o cuando corría así con las patitas superseparadas por el barrigolo que tenía y ... me río, claro. Vale, te mueres un poco cuando se van, pero son geniales. Compensa.

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