domingo, 2 de febrero de 2014

No es un gato, ya lo sé: N, mi lobita (Adoptada)

Yo me crié con tres pastores alemanes. Jugué con ellos cuando aún pesaban más que yo, acabé varias veces en el suelo pero siguieron gustándome. Quise acariciar a sus crías, y a la décimosexta vez en la misma mañana que me acerqué, la mamá me gruñó y me enseñó a respetar su tranquilidad. Un día, cuando tenía unos nueve años,  les llevé de comer los restos de la cena y me mordieron. Primero uno en la cadera, y luego otro en el hombro. Aunque me acorralaron conseguí llegar hasta una ventana desde donde me vió mi madre, que vino a ayudarme. Pensaron en deshacerse de los perros después de ésto, por suerte no lo hicieron. Así aprendí con los animales también existen los malentendidos pero no tuve miedo ni rencor y seguí jugando con ellos. Nunca me volvió a morder un perro. 

Me encantan los perros grandes, y los tipo lobo más. Supe hace unos días de una perra que vagaba por una aldea. Una chica le daba de comer pero otros vecinos le pegaban para que se fuera. La chica decía que era muy buena, que quería compañía humana y que ni siquiera sabía guarecerse de la lluvia, que dormía a la intemperie. Por eso cuando ví esta foto: 


No pude evitar enviar un par de mensajes y a la noche siguiente en mi sofá estaba esto:



Es enoooorme. Y yo, acostumbrada a estar en cama con mis gatos, me quedaba impresionada cuando la que se subía era ella, porque igual que si subiera un pony. Es también bueníiisima. Buena y dócil. Anduve más el par de días que la tuve que en las dos semanas anteriores. La llevaba a largos paseos por el monte que tenemos cerca de casa (en Galicia hay un monte cerca de cualquier parte). Nunca había paseado a un perro y me gustó mucho la experiencia. Vale, a las ocho de la mañana no me gustaba tanto. Al principio tiraba de la correa y me arrastraba, luego fue aprendiendo y ya no tiraba tanto. Olía TODO, no se le escapaba ni una cagada ni una meada. Sé que no se les debe dejar parar en todos lados pero como sabía que no la iba a tener mucho tiempo me dije que ya la disciplinaría otro, si eso. Cuando paseábamos por el monte y ya iba cansadita dejaba de tirar de la correa y se ponía a mi lado, y caminábamos las dos juntas y yo sentía un vínculo extraño y tierno con esta lobita que me seguía y me obedecía sin conocerme de nada.

Cuando llegábamos a las calles con sus paradas de buses, y sus panaderías, y su gente yendo de un lado a otro, notaba cómo se la quedaban mirando, porque es realmente bonita e impresionante. Nos cruzamos con una niña de unos dos años y pensé que la nena se iba a echar llorar pero se puso a reír y Núa la miraba levantando las orejas, como si nunca hubiese escuchado tal cosa. Cuando pasábamos cerca de algún adulto a veces me daba por recoger la correa y atarla en corto, haciendo así como que sujetaba con fuerza a un animal fiero y peligroso, y ellos se apartaban con respeto, y yo me reía un poco por dentro, porque no sabían que era un cachito de pan tranquila y pacífica. 

N ya se fue. Está en una residencia canina que colabora con la protectora. El chico ha ayudado a muchos perros con problemas y él mismo recoge perros y les busca hogar. Nosotros le pagaremos el primer mes. 

La idea era que estuviera en nuestra casa hasta que saliese una casa de acogida indefinida o adoptante pero ha sido imposible. Mis gatos en un par de horas aceptan a cualquier gato que les traiga. Incluso con uno que era especialmente arisco no hubo más que un par de zarpazos (dados por el otro, además). Siempre digo que estoy muy orgullosa de ellos en ese aspecto. Sin embargo con la perra ha sido imposible. Fuí muy ingenua. Al ver un bicho tan grande ellos se asustan, se ponen a la defensiva y escapan. Al verlos correr a N se le dispara un resorte y corre tras ellos y estábamos todos muy estresados. Había que tenerlos separados y como ella no soportaba estar encerrada los que estaban encerrados eran mis gatos, que aún con la puerta cerrada no se bajaban de la camita de lo alto de la estantería. Decidí que es más valiosa nuestra tranquilidad y bienestar que lo que nos cueste la residencia (que es poco, además). 

N me enseñó algo importante. Que no sé nada de perros. Que te hagan conocedor de tu ignorancia es un gran regalo. No entendía sus diferentes tipos de gruñidos, quejidos, tampoco distinguía su mirada de "quiero espaguettis" de la de "salgamos otra vez". Esto también me hizo valorar cuánto sé de gatos. Mejor dicho, lo bien que me entiendo con ellos. A ellos sí les distingo las miradas, cada miau o marramiau, cómo conseguir un ronroneo, cuando y dónde se les puede acariciar, cuando están agresivos de verdad o de farol y cuando estás a punto de que confíen en ti o aún te queda un trecho. Supongo que es una de las grandes cosas  que me han dado todos los gatos que he acogido. 

N, como suponéis, está en adopción. Espero que salga algo para ella porque de verdad que es un encanto de perra.


8 comentarios:

  1. No me extraña que tus gatos se subieran a la estantería, ¡¡vaya super perro!! Yo, antes de tener gatos, "prefería" a los perros, porque decía eso de que los gatos son traicioneros, independientes... ya te sabes el discurso, ¿no? El caso es que después de tanto tiempo viviendo con gatos y a pesar de que durante unos años viví con una perrita, reconozco que los perros me dan un poco de miedo. Y cuando son tan grandes más miedo todavía.
    Mi amiga Espe tiene una pedazo de pastor alemán tan buena y tranquila como parece tu Lobita, pero cada vez que estoy con ella no puedo evitar mantener ciertas distancias. Tendrías que ver la cara de la perra, mirándome como diciendo "¿y a ésta qué le pasa? ¿se pensará que como personas?"
    Supongo que es cuestión de acostumbrarse, aunque los primeros días yo también me los habría pasado en la estantería...

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    1. Es normal que impongan, pero muchas veces estos perrotes grandes son tranquilos y obedientes. Esta un día me agaché para ponerle la correa y de paso llamé a mi compañero un poco a grito pelao, y la pobre se pensó que la reñía y se tumbó en el suelo toda miedosa. Pobrecilla. Quise leer con ella en cama y fuí incapaz, se acostaba encima del libro para que le hiciera mimos a ella. Ya se han bajado de la estantería mis gatos, pero me temo que esta me la guardan con rencor eterno.

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  2. Yo me crié con un perro y les suelo entender muy bien. Aparte de que creo que el único don de verdad que tengo es que me entiendo con cada bicho del universo. soy capaz de comunicarme hasta con un escarabajo y saber qué quiere o qué le pasa. Por eso jamás me ha mordido un animal ni he tenido un problema...
    la perra es preciosa, es verdad que parece una loba y espero que encuentre hogar porque serían muy felices, un perro da mucho trabajo, pero da mucho, mucho a cambio. Y yo soy de gatos porque vivo en una ciudad, entre otras cosas, pero algún día sueño con vivir en un sitio más tranquilo y tener al menos un par de perros así de grandes.
    Un beso.

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    1. Pues yo pensé que les entendía y veo que es un mundo muy complicado. Aún así la lobita y yo nos llevamos bien, que conste, pero algunas cosas eran un poco un interrogante. Por ejemplo, se me acercó un chico con un cachorro y se puso a juguetear con él, y hubo un momento en el que le gruñó. Entonces la aparté rápido, porque me daba miedo que le pegara un bocado al enano, pero después me extrañó muchísimo que esta perra fuese capaz de atacar a nadie. Más tarde consulté la dude y me dijeron que era normal, y más siendo hembra, que le gruñera, que lo hizo en plan maternal para enseñarle a estar más quieto o algo del estilo, porque es rarísimo que un perro ataque a un cachorro y una hembra menos.
      ¿A ti también te gustan los perros grandes? Vaya, ojalá puedas cumplir tu sueño y me invites a visitarte:)

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  3. Que lastima es que es realmente grande ,quizás con un perro pequeño hubieran terminado por acostumbrarse .Menos mal que esta en buenas manos y no en la calle sujeta a maltratos.Saludos de Merlina

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    1. Sí, yo creo que con un perro pequeño no hubieran hecho tanto drama. Pero bueno, la perra está a salvo, yo tuve una experiencia y ahora sé una cosa más. Creo que en el fondo todos hemos ganado. Besotes para Merlina

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  4. Qué preciosidad!!

    A mi me gustan mucho los perros, no mas que los gatos, pero me gustan, y me pasa como a ti, no les entiendo.
    durante unos meses cuando no trabajaba colaboré con una prote que iba a un refugio a sacar y bañar a perros abandonados.
    Muchos de ellos eran de caza y a mi me arrastraban, si me ves subiendo las cuestas del monte bien pero para bajar, jajajajajaja, a poco salía volando.

    Espero que encuentre casa pronto, que seguro que si.

    Gracias por no hacer distinciones a la hora de ayudar, agur.

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    1. Es que algunos tienen una energía... y esa cosa de estar pendientes de ti y de lo que haces... se me hacía muy diferente a un gato. Esta tiraba de la correa al principio, después se iba relajando según se cansaba.

      Es grande, no sé si eso puede jugar en contra a la hora de ser adoptada, pero también es bonita y cariñosa.

      Si sale adoptada o acogida lo gritaré aquí a los cuatro vientos.

      Gracias por pasarte y comentar :)

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