miércoles, 1 de febrero de 2017

T, mi pequeña guerrera

Sigo usando el blog de archivo para mis acogidos.


Apareció delante de mi casa un día de septiembre, llena de aceite de motor y, como pronto se supo, positiva al virus de leucemia felina. Unos 5 meses aunque parecía más canija.Tranquila, lista y cariñosa. Siempre mantuve la firme convicción de que T sería como esos gatos leucémicos que viven un porrón de años, con sus vitaminas y probióticos, pero con buena calidad de vida. Con el paso de los meses T se fue deteriorando hasta no ser más que un esqueleto encogido. 

Lo intenté todo. Todo. La llevé a 3 veterinarios distintos. En algún momento mejoró un poco, fueron los días en la que su acogida la vió jugar por primera vez, pero pronto volvió a ser la gata que sólo quería estar acostada, a poder ser en el regazo de alguien. Llegó un momento en que ya no reaccionaba al suero ni a la medicación. Era un pellejito enganchado a una vía que se me escapaba de este mundo sin que yo quisiera creerlo, porque no quería, no quería creerlo, quería que esta historia saliese bien, quería que tuviese la vida que merecía. 

Dos días antes de dormirla la llevé, en un acto desesperado, al hospital de la Facultad de Veterinaria, a ciento y pico km. Tienen buenos profesionales y la mejor tecnología. No existen los milagros, salimos de allí con la mirada compasiva de la veterinaria, "no es una gatita con suerte", dijo. 

El 14 de enero T se fue. Nadie sabe lo que lloré, las veces que le pedí perdón por no haberlo conseguido. Acariciando su cuerpecillo aún caliente sentí un dolor absolutamente devastador. La besé y la enterré en mi jardín. Es pequeño como un cuarto de baño, suelo decír, siempre he pensado enterrar a mis gatos en él, T no era mía, T no era de nadie porque ya llegó a este mundo con embriones de alas en la espalda, pero la gardenia tiene un flor bella y fragante, que dura muy poco tiempo, como ella, y a sus pies era el lugar perfecto para que su cuerpo descansase. 

T es una guerrera que luchó todo lo que pudo y más. Yo soñé dos veces que iba a morirse pero seguí sin darme por vencida. Ella sin embargo, con la forma en que me miraba, parecía decirme que estaba preparada para echar volar. Quiero creer que está en alguna parte, sana y feliz y que, por qué no, nos volveremos a ver algún día.
Te quiero, pequeña, por siempre.

2 comentarios:

  1. Genial, me he echado a llorar yo también sin conocerla. No se puede salvar a todos, pero cómo duele cada pérdida. Le diste oportunidades y lo intentaste todo. Y murió sabiendo que alguien la había querido mucho. Y nos veremos, claro. Hay un cielo especial para los gatos, lo tengo claro como el agua.
    Un beso enorme.

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    1. Hombreclaro, aquí a joderse todo el mundo, que no me voy a comer el marrón yo sola :) Siento hacerte llorar. Es que tenía que escribirlo para desenquistarlo. Quiero un pase VIP para ese cielo de los gatos. Tiene que molar un montón. Gracias por estar ahí y besotes para Ron y Maya.

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