miércoles, 22 de marzo de 2017

C y M

2 gatitos de unos 3 meses que me entregaron delante de la Facultad de Farmacia. 2 chiquitines nacidos de una gata de aldea, la típica a la que no la esterilizan y matan las crías camada tras camada. Estos se salvaron. Los agarrabas del pellejo del cuello y aún se encogían como cuando los transportaba su mamá. Me moría de ternura cuando lo hacían, eran como un regalo esponjoso y suave. 


M se fue adoptada a otra ciudad. Se pasó toda la primera noche maullando y su adoptante, una jovencísima profesora, casi se vuelve loca. Yo ya no sabía que decirle, le mandaba whatsapps de ánimo y apoyo moral, que tuviese paciencia, que era cuestión de días. Por suerte sólo fue una noche. Enseguida empezaron los primeros ronroneos y las primeras siestas en el regazo. Son inseparables.


C fue mucho más fácil de conquistar. Enseguida cogió el papel de cuidador del bebé de su adoptante. Duermen juntos, le lleva los ratoncitos de juguete.,, el bebé, como todos los bebés, todo se lo lleva a la boca, gato incluído. Lo baba y le mete los dedos en la boca pero C se deja hacer. Ahora además le han traído una compañera gatuna y estoy segura de que es un gato muy feliz. 

3 comentarios:

  1. Historias con final feliz, enhorabuena.

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  2. Recomiendo mi web de Gatos, espero que les guste :( necesito contactarme con la Admin! www.hoteldegatos.com

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  3. Qué alegría cuando las cosas salen bien....Gracias por ayudarles

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